Sheila Matias

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Diario

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Vuelvo

Tanto sin escribir y tanto deseo de hacerlo, tanto que decir, tanto que expresar, tanto que contar y tanto de que hablar, tanto tiempo sin pasar por aquí.¿Mi ausencia? No, no ha sido culpa mía, tampoco de la pereza, ni de la dejadez o del abandono. La culpable fue la »musa», quien me abandonó cuando me cambié de casa; cuando cambié de trabajo y dejé de gozar de la poca libertad que tenía. Se fue lejos con aquel boche que nos dió nuestro jefe; cuando solo viví un mes en aquella casa en la  ...

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Realidad, màs que nostalgia.

Cada vez que escuchaba frases en las que de una u otra forma, se atacaba mi gusto por la música, mi típica reacción era poner cara de perro y dejar los ojos en blanco como borrego degollado. Y es que a nadie, sin excepción, le gusta que se metan con las cosas de su generación, aún y lo que lo emocione sea un merengue típico de Kiko el presidente o una melodía clásica de Bach. Frases como »La música que escuchas no sirve», »En mis tiempos se hacía verdadera música», »¡Qué bajes esa  ...

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No como me hubiera gustado

Recientemente estuve analizando el hecho de que tenía mucho tiempo sin ver un Mormón. Si, un Mormón. Esos personajes que siempre andan con otro igual, que rara vez es negro, que en los 90 era típico ver andar en bicicleta y a los que muchas personas vinculan con la CIA. Ayer vi uno, pero no precisamente de la manera en que me hubiera gustado. Les cuento: En la tarde, cuando me disponía a darme un baño, me di cuenta de que había olvidado algo en la habitación. Dejé la toalla y fui en busca  ...

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Perfecta

Quiéreme, pero no me juzgues. Dame consejos, pero no me critiques. Enfrenta el hecho de que tus ideales, no son los míos. Enfrenta el hecho de que ya no soy la misma y de que a veces con tropezones me hago más grande. Si te aparto es para encontrarme a mi misma, porque esas voces que retumban en mi cabeza no me dejan oír la mía. Quiéreme, pero no me juzgues, porque tus palabras me hacen daño. Me hacen daño, porque no soy lo suficientemente fuerte para que no lo hagan. Quiéreme, pero no a  ...

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