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Mis 3 rituales de fin de año

Cada fin de año supone el cierre de un ciclo que da inicio a otro, en el que dejamos atrás 12 meses de experiencias para embarcarnos en otras. A mi particularmente, no me gusta hacer de este una gran ceremonia, eso quiere decir que no me verás arrastrando maletas para atraer viajes, ni comiendo 12 uvas al sonar las campanadas del 1 de enero a las 12 de la medianoche y mucho menos poniéndome ropa interior de un color específico para atraer la buena suerte, pero si hay hábitos que he adoptado y que se me dan de forma natural cada vez que se acerca un nuevo año.

1. LIMPIEZA Y ORGANIZACIÓN DE TODA LA CASA

Esto es algo que hago de forma automática antes de empezar diciembre, no es algo planificado, es como si mi mente estuviera programada para asear, organizar y deshacerme de lo que no uso en cada área de la casa. Digo, no es que no asee el resto del año ¿Eh? Es que esta es una limpieza y organización exhaustiva de cada rincón y todos los enseres. Esto significa limpiar cortinas, cojines, muebles, electrodomésticos, paredes, pisos, ventanas y hasta gavetas. Y claro, no es cosa de un solo día.

Al mismo tiempo aprovecho y saco toda la ropa, juguetes y demás cosas que ya no usamos en la casa, boto las que están en mal estado y las que están en mejor estado son de provecho para alguien más.

Ya para los últimos días del mes procuro que toda la ropa esté limpia y organizada y que no quede basura por botar dentro de la casa.

Con este aseo profundo al inicio de diciembre, la limpieza de los días siguientes es mucho más sencilla.

2. COMPRAR UNA NUEVA AGENDA

Conozco personas que pueden planificar sus días y ser productivos manejando todo lo que tienen que hacer en su cabeza, yo al contrario, necesito anotar todas mis tareas y fechas importantes, eso aligera la carga de retener lo pendiente y evita que se me olvide lo que tengo que cumplir, así que me valgo de una agenda para facilitarme esa labor.

Comprar una nueva agenda a final de año es algo que me tomo muy en serio, pues tengo que encontrar la indicada para mi, con suficiente espacio para escribir y con extras que sean de provecho para mi productividad.

Si eres como yo, en el país hay tiendas que venden agendas muy bonitas y aptas para todo gusto y bolsillo:

3. ESCRIBIR MIS METAS PARA EL PRÓXIMO AÑO

Esta es otra de las cosas que me encanta hacer en diciembre y la forma en que lo hago ha ido evolucionando con el conocimiento que he adquirido de las personas que se dedican a ayudar a los demás para el logro de sus objetivos. 

En lugar de llenar una hoja con propósitos que no harán más que causar desilusión por no haberlas logrado a final de año, lo ideal es establecer unas pocas metas por renglón, por ejemplo: familiares, financieras, de salud, profesionales, de pareja, personales, etc., que sean medibles y logrables y estas deben tener la fecha en la que se logrará, pero para lograrlo debemos establecer y anotar esas pequeñas tareas que nos llevarán a lograr el objetivo final.

He aprendido también que además de anotar las resoluciones, tenerlas visibles diariamente nos ayuda a lograrlas en mayor medida. Hace dos años hice un “Vision Board” o Tablero de Metas, que consiste en un collage con las metas plasmadas en imágenes y pude cumplir muchas de las metas que me propuse para ese año. Este año también lo haré y te enseñaré a hacer el tuyo en un próximo post.

Como ves, aquí no hay pociones mágicas ni rituales espirituales, sino rutinas que me ayudan a comenzar un nuevo año con el pie derecho.

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