diario - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com Mon, 12 Jan 2026 21:21:46 +0000 es hourly 1 https://www.sheilamatias.com/wp-content/uploads/2019/05/cropped-icono-blog-AFDS-2-32x32.png diario - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com 32 32 149608115 Así fue mi 2025 https://www.sheilamatias.com/asi-fue-mi-2025/ https://www.sheilamatias.com/asi-fue-mi-2025/#respond Mon, 12 Jan 2026 21:21:34 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=13002 Raro, convulso, mezquino y cruel, pero muy a pesar de todo, especial; así se sintió para mi el 2025, un año de pérdida en todo el sentido de la palabra, de sacudidas y de un gran despertar. En el que tuve que sentir el piso moverse debajo de mi para abrir los ojos a situaciones y conductas de las que no era consciente, razón por la que, aún con todo lo que removió y con mi deseo de darlo por terminado, agradezco mucho el aprendizaje que trajo consigo el pasado año. La mayor parte del tiempo, mi foco estuvo en la salud mental y, aunque también tuve que poner ojo en la física, alcanzar el bienestar emocional fue mi principal propósito. Tuve que parar para poder avanzar, así como suena de contradictorio. Este, al igual que un poco de años atrás, fue un fin de año que pasamos en familia y alejados de la ciudad, entre el agradable clima de la montaña, fogatas y mucha naturaleza. El último día del año fue de compartir, pero antes de la cuenta regresiva, hicimos una pausa para no perdernos el capítulo final de Stranger Things. En cuanto a la Navidad, es la primera vez en muchos años que el espíritu navideño parecía visitarme, para luego cambiar de opinión. No hice más de lo primordial en estas fechas (nada de juntes en exceso, ni actividades para los que no me da la vida), lo cual está bien, pero a lo que me refiero es que, no logré sentirme festiva la mayor parte del tiempo, y esto es algo que parece no haberme pasado solo a mi, pues luego vi en redes, comentarios de otras personas que también viven en República Dominicana, afirmando que no habían sentido el ambiente navideño como de costumbre, podría decirse que fueron una navidades «frías» para muchos, pero lo bueno de este lado y que perdurará para el recuerdo es que, durante uno de los días en los que recibí la visita del espíritu navideño, me surgió la idea de celebrar la cena de Nochebuena en mi casa. Luego de tomar la decisión en conjunto, fuimos anfitriones para mi familia y la de mi esposo, puse una mesa linda como tenía planeado, y preparé un menú que, aunque tradicional, tuvo unos toques de novedad, como una ensalada con lechuga, uvas, manzanas y un aderezo con base de yogurt griego, que gustó mucho. En general, fue una cena a nuestros términos, pero procurando que todos se sintieran a gusto y por los comentarios del día siguiente, creo que lo logramos. Sobre mi presencia en redes sociales, esta fue casi nula. Mi última historia de Instagram, que es la red social que más uso, tiene fecha de febrero, lo que se traduce en casi un año sin publicar, ni posts ni historias. Si, pienso volver, más temprano que tarde, pero por el momento, prefiero crear por aquí. Si hay algo que debo resaltar en mi resumen de fin de año es que el 2025 nos regaló a nuestro gato, el precioso más chiquito de la casa, la cosa más chula, tierna y amorosa de cuatro patas. Confieso que estoy enamorada de nuestro felino y, aunque en teoría es hijo de mi hijo, nos tiene a todos en casa con corazoncitos pintados en la cara, no es para menos, si trajo consigo mucha alegría a nuestro hogar. Otro punto, por demás importante es que, hacia el final de estos doce meses, me acerqué más a Dios y su Palabra y, aquí me encuentro, buscando conocer más de esta y afianzar mi relación con Él. Retrocediendo un poco a inicios de año, celebramos mi cumpleaños también alejados, pero en lugar de montaña, entre la sal y la arena de Puerto Plata. Fue un día que, aunque no planeado por entero, disfruté muchísimo. En el renglón lectura, tuve un gran bloqueo lector durante meses, mi lectura se vio interrumpida por diversos motivos, pero aún así, logré leer 7 libros y según mi Goodreads, 2465 páginas, lo cual no me parece mal. Te brindaré más detalles de cuáles fueron estos libros en un próximo post. A grandes rasgos, del 2025 no tengo mayores puntos «publicables» que documentar, pues hay cosas que prefiero quedármelas para mi, lo que si puedo volver a resaltar es que el crecimiento que experimenté fue del lado interior, fue un año de aprendizajes, de verme cara a cara con la realidad, de no aprender a dar la vida por sentado y de demostrarles a los más míos que los amo. Un año que me reafirmó que esto es un ratico y que PRIORIZAR la felicidad y los momentos con familia y amigos, es obligatorio. En resumen, el año 2025 fue, ALECCIONADOR. ¿PARA ESTE 2026? Tengo metas, porque ya dejé de resistirme a ellas, pero si hay algo que quiero antes que todo, ahora y en el tiempo que Dios decida es, VIVIR, no en el futuro, ni en el pasado, sino en el presente, un paso a la vez y aprovechando al máximo cada momento de alegría que me traigan sus días. Deseo para ti lo mismo, acompañado de salud y mucha paz. ¡Qué tengas un muy feliz 2026! Sheila ❤️

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Raro, convulso, mezquino y cruel, pero muy a pesar de todo, especial; así se sintió para mi el 2025, un año de pérdida en todo el sentido de la palabra, de sacudidas y de un gran despertar. En el que tuve que sentir el piso moverse debajo de mi para abrir los ojos a situaciones y conductas de las que no era consciente, razón por la que, aún con todo lo que removió y con mi deseo de darlo por terminado, agradezco mucho el aprendizaje que trajo consigo el pasado año.

La mayor parte del tiempo, mi foco estuvo en la salud mental y, aunque también tuve que poner ojo en la física, alcanzar el bienestar emocional fue mi principal propósito. Tuve que parar para poder avanzar, así como suena de contradictorio.

Este, al igual que un poco de años atrás, fue un fin de año que pasamos en familia y alejados de la ciudad, entre el agradable clima de la montaña, fogatas y mucha naturaleza. El último día del año fue de compartir, pero antes de la cuenta regresiva, hicimos una pausa para no perdernos el capítulo final de Stranger Things.

En cuanto a la Navidad, es la primera vez en muchos años que el espíritu navideño parecía visitarme, para luego cambiar de opinión. No hice más de lo primordial en estas fechas (nada de juntes en exceso, ni actividades para los que no me da la vida), lo cual está bien, pero a lo que me refiero es que, no logré sentirme festiva la mayor parte del tiempo, y esto es algo que parece no haberme pasado solo a mi, pues luego vi en redes, comentarios de otras personas que también viven en República Dominicana, afirmando que no habían sentido el ambiente navideño como de costumbre, podría decirse que fueron una navidades «frías» para muchos, pero lo bueno de este lado y que perdurará para el recuerdo es que, durante uno de los días en los que recibí la visita del espíritu navideño, me surgió la idea de celebrar la cena de Nochebuena en mi casa. Luego de tomar la decisión en conjunto, fuimos anfitriones para mi familia y la de mi esposo, puse una mesa linda como tenía planeado, y preparé un menú que, aunque tradicional, tuvo unos toques de novedad, como una ensalada con lechuga, uvas, manzanas y un aderezo con base de yogurt griego, que gustó mucho. En general, fue una cena a nuestros términos, pero procurando que todos se sintieran a gusto y por los comentarios del día siguiente, creo que lo logramos.

Sobre mi presencia en redes sociales, esta fue casi nula. Mi última historia de Instagram, que es la red social que más uso, tiene fecha de febrero, lo que se traduce en casi un año sin publicar, ni posts ni historias. Si, pienso volver, más temprano que tarde, pero por el momento, prefiero crear por aquí.

Si hay algo que debo resaltar en mi resumen de fin de año es que el 2025 nos regaló a nuestro gato, el precioso más chiquito de la casa, la cosa más chula, tierna y amorosa de cuatro patas. Confieso que estoy enamorada de nuestro felino y, aunque en teoría es hijo de mi hijo, nos tiene a todos en casa con corazoncitos pintados en la cara, no es para menos, si trajo consigo mucha alegría a nuestro hogar.

Otro punto, por demás importante es que, hacia el final de estos doce meses, me acerqué más a Dios y su Palabra y, aquí me encuentro, buscando conocer más de esta y afianzar mi relación con Él.

Retrocediendo un poco a inicios de año, celebramos mi cumpleaños también alejados, pero en lugar de montaña, entre la sal y la arena de Puerto Plata. Fue un día que, aunque no planeado por entero, disfruté muchísimo.

En el renglón lectura, tuve un gran bloqueo lector durante meses, mi lectura se vio interrumpida por diversos motivos, pero aún así, logré leer 7 libros y según mi Goodreads, 2465 páginas, lo cual no me parece mal. Te brindaré más detalles de cuáles fueron estos libros en un próximo post.

A grandes rasgos, del 2025 no tengo mayores puntos «publicables» que documentar, pues hay cosas que prefiero quedármelas para mi, lo que si puedo volver a resaltar es que el crecimiento que experimenté fue del lado interior, fue un año de aprendizajes, de verme cara a cara con la realidad, de no aprender a dar la vida por sentado y de demostrarles a los más míos que los amo. Un año que me reafirmó que esto es un ratico y que PRIORIZAR la felicidad y los momentos con familia y amigos, es obligatorio.

En resumen, el año 2025 fue, ALECCIONADOR.

¿PARA ESTE 2026?

Tengo metas, porque ya dejé de resistirme a ellas, pero si hay algo que quiero antes que todo, ahora y en el tiempo que Dios decida es, VIVIR, no en el futuro, ni en el pasado, sino en el presente, un paso a la vez y aprovechando al máximo cada momento de alegría que me traigan sus días. Deseo para ti lo mismo, acompañado de salud y mucha paz.

¡Qué tengas un muy feliz 2026!

Sheila ❤

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Encontrando alegría en lo olvidado https://www.sheilamatias.com/encontrando-alegria-en-lo-olvidado/ https://www.sheilamatias.com/encontrando-alegria-en-lo-olvidado/#respond Thu, 25 Apr 2024 22:56:43 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=8730 El otro día me surgió el pensamiento, sobre cómo, mientras la vida va pasando, muchos de nosotros vamos dejando de lado aquellas cosas que nos apasionan, aquello que invade nuestro cuerpo de alegría mientras lo hacemos, eso que en palabras breves, nos hace felices. Es muy común sentir que no tenemos tiempo para esa afición, pasatiempo, disciplina, talento, tú llámalo como quieras, al que antes le dedicábamos nuestras horas sin pensarlo dos veces. En mi caso es este blog, antes me resultaba más fácil brindarle mi atención total, por supuesto, hay que poner sobre la mesa que cuando empecé era apenas el 2007 y muchísimo ha cambiado desde ese tiempo hacia acá. Aunque igual, no tenía hijos, pero tenía un trabajo de 8 a 5, un nuevo hogar, esposo y responsabilidades personales y aún así encontraba ese espacio para escribir aunque fuera un post a la semana. Y ese es mi punto, si eres un adulto funcional las responsabilidades estarán, pero es que casi siempre, al vernos arropados por nuestras responsabilidades, eso que nos sigue gustando y que nos apasiona, se ve desplazado y muchas veces enterrado, es como si no supiéramos convivir con el deber y el ser. A mí me encanta mi blog, tener este rincón tan mío, me ha fascinado desde que empecé con el nombre «A falta de psicólogo» en Blogger por allá en la primera década de los 2000; luego cuando me mudé a WordPress y también cuando decidí cambiar de nombre a sheilamatias.com, tener un dominio propio y un alojamiento pagado, para que mi blog fuera mío. En todos esos momentos, alimentar este espacio ha sido una recompensa personal muy gratificante, pero pasó eso que te contaba unas líneas atrás, me olvidé de lo mucho que me gusta escribir y de darle vida a este mi pequeño mundo, mi blog. Y bueno, sí, los blogs parecieran estar muriendo, de hecho, muchos de los blogs que leía, que me gustaban y que visitaba frecuentemente, de un día para otro ya no estaban, sin embargo, hay otros que continúan vivos y que la gente aún los lee, de hecho, para algunos resulta en una fuente de ingresos. Sumado al motivo principal por el que he estado subiendo tan poco contenido en los últimos años, estoy muy segura de que está el haber perdido de vista la razón primordial por la cual surgieron dicha cuenta y este blog y es escribir. Y ha pasado porque en su momento me he dejado llevar por las recomendaciones de aquellos que te dicen «debes tener un feed cohesivo», «debes escribir títulos que enganchen», «debes crear y escribir sobre lo que la gente quiere leer» y bueno, se me olvidó que esto aquí se trata de lo que tengo que decir, más de lo que tengo que demostrar, que si me llevo de la rapidez, de lo inmediato, de lo «correcto», la ilusión se va y al final esto se irá muriendo y yo eso aún no lo quiero, pues por algo sigo aquí, aunque mis posts sean como un fenómeno de esos que ocurren cada cierta cantidad de tiempo. Ahora mismo estoy en un proceso de priorizarme y con ello nace el propósito de volver a dar vida a mi blog; de volver a escribir; de diseñar y crear cosas que te sean útiles, pero que sean creadas desde lo genuino; de dar calor a lo que me invade de alegría a mí. Yo quiero «consumir menos y crear más», como escuché por algún lado, que si solo me leen mi esposo y mi mamá, no hay problema, pero si hay alguien que quiera escuchar lo que tengo que decir, de consumir lo que les pueda dar, pues mejor. Y sé que las redes sociales son mi principal competidor, que ofrecen contenido rápido y que no todo el mundo tiene tiempo, ni quiere sentarse a leer 2; 3; 5 párrafos, cuando pueden consumir algo en un video de varios segundos. Pero vuelvo a mi punto, no quiero dejar de escribir, ni de crear, porque no solo estaría muriendo mi espacio en la web, sino porque como lo que ocurre cuando dejas de aprender, cuando dejas de crear, se te muere el alma. Posdata: Usé la foto de un banco de imagenes porque a veces, por esperar para producir una propia, se me quedan posts engavetados, así que de vuelta a otro de los puntos, que llevarme de lo «correcto» no mate la ilusion. Foto de Brooke Cagle en Unsplash

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El otro día me surgió el pensamiento, sobre cómo, mientras la vida va pasando, muchos de nosotros vamos dejando de lado aquellas cosas que nos apasionan, aquello que invade nuestro cuerpo de alegría mientras lo hacemos, eso que en palabras breves, nos hace felices. Es muy común sentir que no tenemos tiempo para esa afición, pasatiempo, disciplina, talento, tú llámalo como quieras, al que antes le dedicábamos nuestras horas sin pensarlo dos veces. En mi caso es este blog, antes me resultaba más fácil brindarle mi atención total, por supuesto, hay que poner sobre la mesa que cuando empecé era apenas el 2007 y muchísimo ha cambiado desde ese tiempo hacia acá. Aunque igual, no tenía hijos, pero tenía un trabajo de 8 a 5, un nuevo hogar, esposo y responsabilidades personales y aún así encontraba ese espacio para escribir aunque fuera un post a la semana. Y ese es mi punto, si eres un adulto funcional las responsabilidades estarán, pero es que casi siempre, al vernos arropados por nuestras responsabilidades, eso que nos sigue gustando y que nos apasiona, se ve desplazado y muchas veces enterrado, es como si no supiéramos convivir con el deber y el ser.

A mí me encanta mi blog, tener este rincón tan mío, me ha fascinado desde que empecé con el nombre «A falta de psicólogo» en Blogger por allá en la primera década de los 2000; luego cuando me mudé a WordPress y también cuando decidí cambiar de nombre a sheilamatias.com, tener un dominio propio y un alojamiento pagado, para que mi blog fuera mío. En todos esos momentos, alimentar este espacio ha sido una recompensa personal muy gratificante, pero pasó eso que te contaba unas líneas atrás, me olvidé de lo mucho que me gusta escribir y de darle vida a este mi pequeño mundo, mi blog. Y bueno, sí, los blogs parecieran estar muriendo, de hecho, muchos de los blogs que leía, que me gustaban y que visitaba frecuentemente, de un día para otro ya no estaban, sin embargo, hay otros que continúan vivos y que la gente aún los lee, de hecho, para algunos resulta en una fuente de ingresos.

Sumado al motivo principal por el que he estado subiendo tan poco contenido en los últimos años, estoy muy segura de que está el haber perdido de vista la razón primordial por la cual surgieron dicha cuenta y este blog y es escribir. Y ha pasado porque en su momento me he dejado llevar por las recomendaciones de aquellos que te dicen «debes tener un feed cohesivo», «debes escribir títulos que enganchen», «debes crear y escribir sobre lo que la gente quiere leer» y bueno, se me olvidó que esto aquí se trata de lo que tengo que decir, más de lo que tengo que demostrar, que si me llevo de la rapidez, de lo inmediato, de lo «correcto», la ilusión se va y al final esto se irá muriendo y yo eso aún no lo quiero, pues por algo sigo aquí, aunque mis posts sean como un fenómeno de esos que ocurren cada cierta cantidad de tiempo.

Ahora mismo estoy en un proceso de priorizarme y con ello nace el propósito de volver a dar vida a mi blog; de volver a escribir; de diseñar y crear cosas que te sean útiles, pero que sean creadas desde lo genuino; de dar calor a lo que me invade de alegría a mí. Yo quiero «consumir menos y crear más», como escuché por algún lado, que si solo me leen mi esposo y mi mamá, no hay problema, pero si hay alguien que quiera escuchar lo que tengo que decir, de consumir lo que les pueda dar, pues mejor. Y sé que las redes sociales son mi principal competidor, que ofrecen contenido rápido y que no todo el mundo tiene tiempo, ni quiere sentarse a leer 2; 3; 5 párrafos, cuando pueden consumir algo en un video de varios segundos. Pero vuelvo a mi punto, no quiero dejar de escribir, ni de crear, porque no solo estaría muriendo mi espacio en la web, sino porque como lo que ocurre cuando dejas de aprender, cuando dejas de crear, se te muere el alma.

Posdata: Usé la foto de un banco de imagenes porque a veces, por esperar para producir una propia, se me quedan posts engavetados, así que de vuelta a otro de los puntos, que llevarme de lo «correcto» no mate la ilusion.

Foto de Brooke Cagle en Unsplash

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Una carta a mi maternidad https://www.sheilamatias.com/una-carta-a-mi-maternidad/ https://www.sheilamatias.com/una-carta-a-mi-maternidad/#respond Tue, 30 May 2023 13:18:18 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=6161 Tuve que rectificar. Iba a empezar escribiendo que ser madre es uno de mis trabajos más importantes, pero la verdad es que ser madre es mi trabajo MÁS importante. Tener que poner en alerta todos mis sentidos, repartir mi energía, tiempo y espacio en mi día y en mi cerebro para mantener con vida a los dos seres que nacieron de mi, no es poca cosa. Y a mi, que llevo 13 años desde que con mucho anhelo me convertí en madre, aún me entran los nervios cuando me detengo a pensar en la enorme responsabilidad que tengo. Pero aún así, con todo y sus variados matices, la maternidad trae sus recompensas y todo cobra sentido. Ser madre me ha hecho sentir las más profundas emociones. He experimentado las mayores alegrías, muchas horas de risas y de momentos que se sienten como magia, pero también he sentido terror, cuando alguno de mis hijos se perdió por un microsegundo en el supermercado o cuando tuve que correr a emergencias a tratar una fiebre que no bajaba. Siendo madre muchas veces he tenido que cerrar y limitar mi círculo, para proteger a los míos y protegerme a mi, pero también he deseado más compañía, brazos extra y sentirme menos sola. Me he encontrado preguntándome constantemente si lo estoy haciendo bien. Me he dado palmaditas de felicitación en el hombro y otras he estado cabizbaja, porque he metido la pata muy hondo. Ser madre es lidiar con la actitud adolescente de mi hijo y otras abrirle los brazos cuando busca mi calor antes de dormir. Es verlos buscándome dentro del público en la velada del colegio, mientras yo agito los brazos y hago movimientos locos, para asegurarme de que me vean y sepan que estoy muy feliz de estar ahí por ellos. Siendo madre me he visto con el extraño deseo repentino de tomar un cohete a la luna para escapar de la realidad, pero también me he quedado despierta viéndolos dormir y en ocasiones no he parado de hablar de ellos, cuando se quedan donde la abuela y puedo tener un tiempo para mi. Siendo madre he trabajado en ser una versión distinta a la de mis padres y muchas otras tantas me he escuchado hablando y actuando exactamente como ellos. Unas veces rechazándolo y otras aceptándolo. Intento aprender todos los días, de mis errores, de mis tropiezos y de mis propios hijos. Intento de honrar cada día, con mi mayor esfuerzo, la tarea que se me ha encomendado. Soy consciente de que la maternidad no es un cuento de hadas, pero también puede ser vivida de una forma muy hermosa. Es saber que puede ser de colores brillantes y otras grises. La maternidad no es lineal, es muchas veces estar abajo y muchas estar arriba, es ser niño otra vez y otras afrontar los mayores retos. Es difícil, es retadora, es satisfactoria y vuelvo y digo, hermosa. Sheila ❤️

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Tuve que rectificar. Iba a empezar escribiendo que ser madre es uno de mis trabajos más importantes, pero la verdad es que ser madre es mi trabajo MÁS importante. Tener que poner en alerta todos mis sentidos, repartir mi energía, tiempo y espacio en mi día y en mi cerebro para mantener con vida a los dos seres que nacieron de mi, no es poca cosa. Y a mi, que llevo 13 años desde que con mucho anhelo me convertí en madre, aún me entran los nervios cuando me detengo a pensar en la enorme responsabilidad que tengo. Pero aún así, con todo y sus variados matices, la maternidad trae sus recompensas y todo cobra sentido.

Ser madre me ha hecho sentir las más profundas emociones. He experimentado las mayores alegrías, muchas horas de risas y de momentos que se sienten como magia, pero también he sentido terror, cuando alguno de mis hijos se perdió por un microsegundo en el supermercado o cuando tuve que correr a emergencias a tratar una fiebre que no bajaba.

Siendo madre muchas veces he tenido que cerrar y limitar mi círculo, para proteger a los míos y protegerme a mi, pero también he deseado más compañía, brazos extra y sentirme menos sola.

Me he encontrado preguntándome constantemente si lo estoy haciendo bien. Me he dado palmaditas de felicitación en el hombro y otras he estado cabizbaja, porque he metido la pata muy hondo.

Ser madre es lidiar con la actitud adolescente de mi hijo y otras abrirle los brazos cuando busca mi calor antes de dormir.

Es verlos buscándome dentro del público en la velada del colegio, mientras yo agito los brazos y hago movimientos locos, para asegurarme de que me vean y sepan que estoy muy feliz de estar ahí por ellos.

Siendo madre me he visto con el extraño deseo repentino de tomar un cohete a la luna para escapar de la realidad, pero también me he quedado despierta viéndolos dormir y en ocasiones no he parado de hablar de ellos, cuando se quedan donde la abuela y puedo tener un tiempo para mi.

Siendo madre he trabajado en ser una versión distinta a la de mis padres y muchas otras tantas me he escuchado hablando y actuando exactamente como ellos. Unas veces rechazándolo y otras aceptándolo.

Intento aprender todos los días, de mis errores, de mis tropiezos y de mis propios hijos. Intento de honrar cada día, con mi mayor esfuerzo, la tarea que se me ha encomendado.

Soy consciente de que la maternidad no es un cuento de hadas, pero también puede ser vivida de una forma muy hermosa. Es saber que puede ser de colores brillantes y otras grises. La maternidad no es lineal, es muchas veces estar abajo y muchas estar arriba, es ser niño otra vez y otras afrontar los mayores retos. Es difícil, es retadora, es satisfactoria y vuelvo y digo, hermosa.

Sheila ❤

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QUÉ HE APRENDIDO AL LLEGAR A MIS 41 https://www.sheilamatias.com/que-he-aprendido-al-llegar-a-mis-41/ https://www.sheilamatias.com/que-he-aprendido-al-llegar-a-mis-41/#respond Mon, 16 Jan 2023 15:08:02 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=3592 Hace una semana fue mi cumpleaños y quiero contarte un secreto, este post lo escribí el año pasado, cuando cumplí cuarenta, pero le ponía fecha de publicación y nunca lo publicaba, no sé porque, pero me invadía la duda de si resultaría relevante para alguien compartir las lecciones que me ha enseñado la vida, hasta ahora que cumplí mis cuarenta y uno. Y si he de ser más sincera aún, reconozco que hablar de mi edad, a mi me resulta un poco intimidante…¡Ya sé, ya sé! La edad no es más que un número, porque si a esto es a lo que la sociedad le ha puesto tanto peso y a lo que, sobre todo en décadas anteriores, se llamaba «viejo» o «vieja», déjame decirte que en realidad no se siente así, pero a veces desaprender y deshacerse de tabúes puede ser un trabajo más arduo del que se piensa. Creo que todo se debe a la construcción errónea que me hice desde pequeña, cuando mi percepción de una persona «vieja» era de alguien a partir de los cuarenta, pensamiento impuesto por una sociedad que nos hace creer que se deben tener límites según los años cumplidos y que propaga sus creencias en el pensar de los demás, por eso repito, llegar a esta edad no se siente para nada así. No se es viejo a los cuarenta y no lo digo para auto reconfortarme, es como me siento en este preciso instante. Obviamente, y creo que esto variará de persona a persona, no se siente como tener veinticinco o veinte y si, puede haber un aumento de los achaques (y lo digo yo, una persona que no suele ejercitarse y que no tiene la mejor alimentación), pero lo cierto es que la edad es eso, un número y romper con las limitaciones mentales para lograr las cosas que queremos lograr, a pesar de lo que nos digan, empieza con un trabajo personal, en el que tomas tus propias decisiones y te responsabilizarme por ellas. Yo empiezo en este mismo instante, al hablar libremente de mis años, porque si hay algo que no se compara a tener veinte o treinta es la experiencia adquirida, aprendizajes que te deja el tiempo vivido y que estoy consciente que serán más o quizás otros cuando, si Dios lo permite, cumpla 60. ¿Qué he aprendido al llegar a los cuarenta y uno? Pues te cuento: A ACEPTARME COMO SOY Y NO COMO QUIERAN LOS DEMÁS: Liberarse del tratar de encajar es muy reconfortante, antes me culpaba porque sentía que quizás no era todo lo que los demás esperaban de mi y con los años aprendí que yo soy yo, soy como soy y que mientras no haga daño a nadie, debo aceptarme, trabajar en mis defectos si es necesario, pero tratar de hacer feliz al mundo, solo para que esté conforme, ya no es lo mío. NO USAR MAQUILLAJE Y TACONES ESTÁ BIEN: Ser dominicano, o mas bien latino, supone que se entienda que las mujeres tienen ciertas exigencias sociales, solo por serlo, la mujer debe siempre andar maquillada y en tacones, es lo que se impuso a mi generación y aunque si, me gusta hacerlo de vez en cuando y dependiendo de la ocasión, siempre me voy a inclinar por no llevarlos y aún así celebro y halago a quien le gusta. Cuando hice las pases con eso y ya no escuchaba lo que los demás decían al respecto, saqué una piedra de mi mochila. HAY QUE CREAR MÁS MOMENTOS DE ALEGRÍA Te lo contaba el otro día en este post. Parte de estar vivo supone vivir momentos duros, desilusiones, corazones rotos, tristezas, angustias, dolor, pero también supone vivir alegrías y felicidad. Mi premisa de hace algunos años es que debemos crear más momentos felices, más momentos de alegría, amar más, abrazar más, los momentos duros llegan solos. TODO PASA, LO BUENO Y LO MALO Cuando estás pasando un momento difícil, puedes llegar a sentir como que nunca saldrás de el, pero cuando al pasar el tiempo logras verlos como algo lejano, es cuando entiendes que todo pasa. Los años me enseñaron que las situaciones no son eternas, ni las buenas, ni las malas, lo que me ayudó a sobrepasar los procesos y los retos de la vida con más calma y a aceptarlos con un poco más de entendimiento, así como a disfrutar de los buenos sin apego. LAS RELACIONES CAMBIAN Y ACABAN Hay relaciones duraderas, de amistad, familiares, noviazgo, conyugales, laborales, pero no siempre es así y muchas veces nos quedamos en ellas más por lealtad que por el bien que nos hacen. Y aunque pongo esto como un aprendizaje de mis cuarenta y uno, nunca me he quedado donde no se sienta bien, es que las relaciones, no importa de qué tipo, deben nutrirte. Una relación en la que te sientas juzgado, humillado, ridiculizado o simplemente mal, no vale la pena y quedarte en ella evitará que te pierdas de las verdaderas. HAY QUE NUTRIR A NUESTRO NIÑO INTERIOR: Este es uno de mis aprendizajes más recientes e irónicamente me lo trajo el confinamiento. Al estar con mis hijos más tiempo en casa, he jugado más y he tenido más oportunidades de ponerme a su altura, trayendo de vuelta sensaciones que parecía tener olvidadas. Sin dejar de lado mis responsabilidades, me he permitido sacar a mi niña interior a pasear y no pretendo volver a dejar que se vuelva a esconder. La noticia es que no tienes que tener hijos para hacerlo, recuerda lo que te gustaba hacer de niño o niña y hazlo, consiéntete, juega, haz algo creativo sin expectativas en el resultado, verás lo bien que se siente. SE PUEDE RECHAZAR EL PASADO Estamos hechos de historias y nuestros aprendizajes nos moldean, pero también podemos desaprenderlos y aunque en el pasado podemos haber tenido situaciones que no deseamos repetir, puedes escribir una historia distinta para quienes dependen de ti. MANTENERTE APRENDIENDO LE DA SABOR A LA VIDA Aprender […]

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Hace una semana fue mi cumpleaños y quiero contarte un secreto, este post lo escribí el año pasado, cuando cumplí cuarenta, pero le ponía fecha de publicación y nunca lo publicaba, no sé porque, pero me invadía la duda de si resultaría relevante para alguien compartir las lecciones que me ha enseñado la vida, hasta ahora que cumplí mis cuarenta y uno. Y si he de ser más sincera aún, reconozco que hablar de mi edad, a mi me resulta un poco intimidante…¡Ya sé, ya sé! La edad no es más que un número, porque si a esto es a lo que la sociedad le ha puesto tanto peso y a lo que, sobre todo en décadas anteriores, se llamaba «viejo» o «vieja», déjame decirte que en realidad no se siente así, pero a veces desaprender y deshacerse de tabúes puede ser un trabajo más arduo del que se piensa.

Creo que todo se debe a la construcción errónea que me hice desde pequeña, cuando mi percepción de una persona «vieja» era de alguien a partir de los cuarenta, pensamiento impuesto por una sociedad que nos hace creer que se deben tener límites según los años cumplidos y que propaga sus creencias en el pensar de los demás, por eso repito, llegar a esta edad no se siente para nada así. No se es viejo a los cuarenta y no lo digo para auto reconfortarme, es como me siento en este preciso instante. Obviamente, y creo que esto variará de persona a persona, no se siente como tener veinticinco o veinte y si, puede haber un aumento de los achaques (y lo digo yo, una persona que no suele ejercitarse y que no tiene la mejor alimentación), pero lo cierto es que la edad es eso, un número y romper con las limitaciones mentales para lograr las cosas que queremos lograr, a pesar de lo que nos digan, empieza con un trabajo personal, en el que tomas tus propias decisiones y te responsabilizarme por ellas.

Yo empiezo en este mismo instante, al hablar libremente de mis años, porque si hay algo que no se compara a tener veinte o treinta es la experiencia adquirida, aprendizajes que te deja el tiempo vivido y que estoy consciente que serán más o quizás otros cuando, si Dios lo permite, cumpla 60.

¿Qué he aprendido al llegar a los cuarenta y uno? Pues te cuento:

A ACEPTARME COMO SOY Y NO COMO QUIERAN LOS DEMÁS:

Liberarse del tratar de encajar es muy reconfortante, antes me culpaba porque sentía que quizás no era todo lo que los demás esperaban de mi y con los años aprendí que yo soy yo, soy como soy y que mientras no haga daño a nadie, debo aceptarme, trabajar en mis defectos si es necesario, pero tratar de hacer feliz al mundo, solo para que esté conforme, ya no es lo mío.

NO USAR MAQUILLAJE Y TACONES ESTÁ BIEN:

Ser dominicano, o mas bien latino, supone que se entienda que las mujeres tienen ciertas exigencias sociales, solo por serlo, la mujer debe siempre andar maquillada y en tacones, es lo que se impuso a mi generación y aunque si, me gusta hacerlo de vez en cuando y dependiendo de la ocasión, siempre me voy a inclinar por no llevarlos y aún así celebro y halago a quien le gusta. Cuando hice las pases con eso y ya no escuchaba lo que los demás decían al respecto, saqué una piedra de mi mochila.

HAY QUE CREAR MÁS MOMENTOS DE ALEGRÍA

Te lo contaba el otro día en este post. Parte de estar vivo supone vivir momentos duros, desilusiones, corazones rotos, tristezas, angustias, dolor, pero también supone vivir alegrías y felicidad. Mi premisa de hace algunos años es que debemos crear más momentos felices, más momentos de alegría, amar más, abrazar más, los momentos duros llegan solos.

TODO PASA, LO BUENO Y LO MALO

Cuando estás pasando un momento difícil, puedes llegar a sentir como que nunca saldrás de el, pero cuando al pasar el tiempo logras verlos como algo lejano, es cuando entiendes que todo pasa. Los años me enseñaron que las situaciones no son eternas, ni las buenas, ni las malas, lo que me ayudó a sobrepasar los procesos y los retos de la vida con más calma y a aceptarlos con un poco más de entendimiento, así como a disfrutar de los buenos sin apego.

LAS RELACIONES CAMBIAN Y ACABAN

Hay relaciones duraderas, de amistad, familiares, noviazgo, conyugales, laborales, pero no siempre es así y muchas veces nos quedamos en ellas más por lealtad que por el bien que nos hacen. Y aunque pongo esto como un aprendizaje de mis cuarenta y uno, nunca me he quedado donde no se sienta bien, es que las relaciones, no importa de qué tipo, deben nutrirte. Una relación en la que te sientas juzgado, humillado, ridiculizado o simplemente mal, no vale la pena y quedarte en ella evitará que te pierdas de las verdaderas.

HAY QUE NUTRIR A NUESTRO NIÑO INTERIOR:

Este es uno de mis aprendizajes más recientes e irónicamente me lo trajo el confinamiento. Al estar con mis hijos más tiempo en casa, he jugado más y he tenido más oportunidades de ponerme a su altura, trayendo de vuelta sensaciones que parecía tener olvidadas. Sin dejar de lado mis responsabilidades, me he permitido sacar a mi niña interior a pasear y no pretendo volver a dejar que se vuelva a esconder.

La noticia es que no tienes que tener hijos para hacerlo, recuerda lo que te gustaba hacer de niño o niña y hazlo, consiéntete, juega, haz algo creativo sin expectativas en el resultado, verás lo bien que se siente.

SE PUEDE RECHAZAR EL PASADO

Estamos hechos de historias y nuestros aprendizajes nos moldean, pero también podemos desaprenderlos y aunque en el pasado podemos haber tenido situaciones que no deseamos repetir, puedes escribir una historia distinta para quienes dependen de ti.

MANTENERTE APRENDIENDO LE DA SABOR A LA VIDA

Aprender de cualquier cosa, hacer algo por primera vez, adquirir conocimientos es algo que me ha gustado desde siempre y saber que la edad no es un limite para hacerlo le da cierto sabor a la vida, te hace sentir que no envejeces hasta que dejas de hacer cosas, hasta que dejas de crear. Qué bueno que hayan demasiadas cosas por descubrir todos los días.

CUANDO SOMOS JÓVENES CREEMOS SABERLO TODO

Hablo por mi, a cierta edad daba algunas cosas por sentado, sentía que nunca me equivocaba, hasta que con los años al darle hacia atrás a varias situaciones, noté todas mis metidas de pata y la ingenuidad de algunos de mis argumentos y aunque los recibo como aprendizajes, ahora me río.

NO SIEMPRE TENDRÁS TU VIDA RESUELTA A ESTA EDAD

Empezar una nueva profesión, cambiar de trabajo, no tener pareja, por mencionar ejemplos, son cosas que pueden darse a cualquier edad y no porque tengas cuarenta significa que debas llegar a esta edad con todas las áreas de tu vida en perfecta armonía. Si pasa, pues bien, pero no es regla escrita en tinta indeleble. Se vale empezar algo nuevo, se vale salir de esa relación toxica y se vale cambiar de rumbo si así lo quieres.

Y sí, no nos estamos haciendo más jóvenes y no siempre hay tiempo que perder, pero yo creo que de trabajar en ser felices es de que se trata todo esto.

Bienvenida doy a mis cuarenta y uno, los recibo con el corazón agradecido y lleno, tengo a los que amo y me aman y son muchas más mis bendiciones que piedras en el camino. Seguimos, con Dios a mi lado.

Sheila ❤

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Diario: Una mirada a mi 2022 https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/ https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/#comments Fri, 13 Jan 2023 18:43:23 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=5260 Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023. Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más! Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla. Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto. A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo. En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar. En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días. LOS LIBROS QUE LEÍ Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación: 1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent 2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman 3. Mi historia, Michelle Obama 4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel 5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason 6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid 7. Una educación, Tara Westover 8. Empantallados, María José Abad 9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort EL TEMA DE LAS METAS No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental. Con relación al resto de […]

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Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023.


Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más!

Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla.

Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto.

A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo.

En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar.

En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días.

LOS LIBROS QUE LEÍ

Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación:

1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent

2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman

3. Mi historia, Michelle Obama

4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel

5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason

6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid

7. Una educación, Tara Westover

8. Empantallados, María José Abad

9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort

EL TEMA DE LAS METAS

No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental.

Con relación al resto de cosas que quiero hacer, les quité la etiqueta de METAS y las enlisté como BUCKET LIST o LISTA DE DESEOS, son cosas que quiero lograr y hacer dentro de estos doce meses, pero que no conllevan un largo proceso.

Aunque en esta lista tengo al menos diez cosas, te cuento que algo que quiero lograr es estar menos en el teléfono y en las redes sociales (lo sé, mal de nuestros tiempos y a muchos nos pasa) Tengo el plan más o menos pensado, pero aún tengo que definirlo mejor !Deséame suerte!

Otra de las cosas contenidas en esta lista está el salir más al aire libre. Al ser mi casa mi centro de operaciones y trabajo, pues no tengo trabajo fijo, para una gente hogareña como yo, salir a veces puede costarle, así que me propuse tomar un poco más de sol y tomar más aire, tanto para cambiar de ambiente, como para seguir afianzando mi salud mental.

Sigo con más planes para el tiempo de lectura, pero esto te lo contaré en otro post.

Otra de las cosas, es mejorar la calidad de mi sueño, pues me he dado cuenta de la importancia de dormir bien, lo que hace la falta de sueño en mi, la cantidad de horas que necesito para sentirme bien, pero soy consciente de que debo ser más constante en mejorar este aspecto, pues lamentablemente, no todos los días puedo dormir como un bebé y lograr un sueño reparador.

Y por último, como ya te contaba antes, está el socializar más y recibir más gente en casa.

Como vaya yendo todo, te lo iré contando a medida en mi Instagram. Obviamente, hay cosas que me las quedo, pero siempre y cuando, lo que pueda compartir ayude a alguien, pues lo haré.

MI MAYOR APRENDIZAJE

Ya la vida me había estado dando una orejita sobre esto, pero si hay algo que resultó en un gran aprendizaje este año, es que la vida hay que celebrarla, que cualquier excusa u ocasión es válida para festejar, para juntarse, para reír, que los momentos malos y las situaciones difíciles llegarán, por más que tratemos de evitarlas y que los momentos buenos hay que provocarlos, que el cumulo de buenas memorias sean más.


Deseo para ti un 2023 en el que no te falte la salud, que te rías todos los días, que encuentres paz y veas grandes cosas y grandes maravillas, aún en las cosas más pequeñas,

¡Feliz nuevo año y bienvenido de vuelta a mi blog!

Sheila ❤

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CÓMO HACER EL TIEMPO EN CASA MÁS LLEVADERO https://www.sheilamatias.com/como-hacer-el-tiempo-en-casa-mas-llevadero/ https://www.sheilamatias.com/como-hacer-el-tiempo-en-casa-mas-llevadero/#respond Tue, 19 May 2020 19:57:58 +0000 http://www.sheilamatias.com/?p=2414 A muchos días de una cuarentena que tuvimos que asumir casi de repente y por la que nuestros mundos cambiaron radicalmente, han sido mucha las emociones que he vivido aquí dentro, y como toda situación desconocida para una persona, han sido varias las etapas y distintas las formas en las que he llevado este proceso. La primera semana, la segunda y hasta ahora la décima no se parecen en nada una a la otra. El estado de ánimo ha sido como una montaña rusa, al principio me sentía sorprendentemente bien, sin nervios ni miedo, pero al pasar las siguientes semanas, cuando la situación se tornó más real, al conocer la dura realidad de muchos y al saber que dentro de los casos positivos al virus había gente conocida, la cosa cambió. Luego, al ir aceptando la situación y al ocuparme, más que preocuparme, volví a sentirme mejor. Pero no es estático, las emociones, creo que todas las que hay, las he sentido y estas van y vienen, no solo por la situación allá afuera, sino porque llevamos más carga en los hombros, al tener que asumir más roles de los que ya teníamos, todo junto y al mismo tiempo.  Ya a estas alturas he hecho bastante autoanálisis y he podido identificar qué cosas detonan mi estrés y al mismo tiempo, qué es lo que eleva mi ánimo y me hace sentir mejor: APAGUÉ LAS NOTICIAS La incesante y casi obsesiva necesidad de mantenerme informada paró cuando noté que la exposición a las noticias estaba haciendo más mal que bien a todos en la casa, hasta los niños tenían el tema más presente de lo normal. Así que dejé de poner el televisor en las mañanas y busqué en qué ocuparme. Al hacerlo, también disminuyó considerablemente el tiempo que pasaba en las cuentas de noticias. ESTABLECÍ UNA RUTINA Lo cual se ha dado sobre la marcha. Cual experimento de laboratorio, encontrar la que mejor se adapte a nuestra realidad, ha sido a base de prueba y error, pero ya a la fecha puedo decir que tenemos una rutina creada y que fluimos mejor ante nuestras responsabilidades. CLASES Y MÁS ACTIVIDADES CON LOS NIÑOS Afinar las clases virtuales también tomó tiempo, tanto para nosotros, como para los maestros, así que logrado esto, también hice ajustes en el horario de las clases de los niños y ahora, luego de cubrir nuestras necesidades principales, como alimentación e higiene, empezamos las clases a las 9 de la mañana. Luis Manuel hasta las 12 y Lucía hasta que terminemos todo lo pautado para ese día. Adicional a esto, busco algunas actividades divertidas que hacer con ellos en las tardes. Esto no siempre es posible, pues otras responsabilidades pueden ocuparme, pero cuando hacemos algo divertido juntos, se me olvida todo lo que sucede afuera. MANTRAS Y MÚSICA RELAJANTE Siempre he sabido la capacidad que tiene la música para afectar nuestro estado de ánimo y en un momento en el que las emociones de todos en la casa estaban desbordadas, casi por casualidad encontré un playlist con mantras. La pongo desde bien temprano en la mañana, incluso suena de fondo durante las horas de clase y he notado lo calmado que se torna el ambiente desde que hice un cambio en la música que escuchamos. Otros de los playlists que suenan durante el día son de guitarra acústica y chillhop. DESEMPOLVÉ LA AGENDA Y empecé a planificar mejor mis días. A raíz de esto he llegado a más cosas, lo que me hizo entender que definitivamente no funciono sin agenda y que es una herramienta imprescindible para mi autodisciplina y para disminuir el estrés de no saber qué esperar del día. TODOS NOS INVOLUCRAMOS EN LOS QUEHACERES DEL HOGAR Para no perder la cordura con todas las responsabilidades, más los quehaceres del hogar, que sabemos que nunca acaban, todos en la casa nos hemos involucrado, haciéndonos cargo cada uno de tareas específicas. Por ejemplo, Fiallo, mi esposo, se encarga de hacer el desayuno; Luis Manuel, mi hijo, friega los platos del desayuno, mientras yo me encargo de los pisos y de las clases de Lucía. Para tareas más profundas y para mantener la casa ordenada y limpia (lo más posible, según permitan los niños), nos llevamos del siguiente calendario. CALENDARIO DE LIMPIEZA Entre todas las informaciones útiles que se puede encontrar en las redes, hallé este calendario de limpieza propuesto por las chicas de Casa al Día, el cual me ha parecido una joya, pues se ha adaptado perfectamente a mi realidad. Es fácil de seguir, sobre todo por lo que te comentaba antes, cada quien tiene sus tareas asignadas. Para llevarlo mejor, escribí en papel cada tarea con el nombre del responsable y lo tengo pegado en la nevera. RETOMÉ LA LECTURA Con lo convulso que ha sido este año, tanto por la situación actual, como por la situación política que vivimos en febrero en nuestro país y por situaciones personales que viví en los primeros meses del año, abandoné mi propósito de leer más, pero ahora que estoy todo el día en casa, retomé y aunque tal vez no lea un libro al mes (quizás si, quizás no) los momentos que le dedico a la lectura me desconectan de lo demás y al mismo tiempo me alimentan el alma. APROVECHO LAS PRIMERAS HORAS DEL DÍA En las últimas semanas me he estado levantando a las 6 de la mañana y hasta las 7 y media me dedico a aprender algo nuevo. Lo hago poniéndome al día con varios cursos en línea que había comprado hace tiempo y no había terminado. También (y trato de que no siempre sea así) si no he preparado las clases del día de Lucía, lo hago en este momento. Pero antes que todo (y esto es algo que llevo solo días haciendo) escucho Despertando Podcast y la intención del día de Bevione. La tranquilidad que siento a estas horas mientras todos duermen, no las dejo pasar, aunque a veces el sueño […]

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A muchos días de una cuarentena que tuvimos que asumir casi de repente y por la que nuestros mundos cambiaron radicalmente, han sido mucha las emociones que he vivido aquí dentro, y como toda situación desconocida para una persona, han sido varias las etapas y distintas las formas en las que he llevado este proceso. La primera semana, la segunda y hasta ahora la décima no se parecen en nada una a la otra.

El estado de ánimo ha sido como una montaña rusa, al principio me sentía sorprendentemente bien, sin nervios ni miedo, pero al pasar las siguientes semanas, cuando la situación se tornó más real, al conocer la dura realidad de muchos y al saber que dentro de los casos positivos al virus había gente conocida, la cosa cambió. Luego, al ir aceptando la situación y al ocuparme, más que preocuparme, volví a sentirme mejor. Pero no es estático, las emociones, creo que todas las que hay, las he sentido y estas van y vienen, no solo por la situación allá afuera, sino porque llevamos más carga en los hombros, al tener que asumir más roles de los que ya teníamos, todo junto y al mismo tiempo. 

Ya a estas alturas he hecho bastante autoanálisis y he podido identificar qué cosas detonan mi estrés y al mismo tiempo, qué es lo que eleva mi ánimo y me hace sentir mejor:

APAGUÉ LAS NOTICIAS

La incesante y casi obsesiva necesidad de mantenerme informada paró cuando noté que la exposición a las noticias estaba haciendo más mal que bien a todos en la casa, hasta los niños tenían el tema más presente de lo normal. Así que dejé de poner el televisor en las mañanas y busqué en qué ocuparme. Al hacerlo, también disminuyó considerablemente el tiempo que pasaba en las cuentas de noticias.

ESTABLECÍ UNA RUTINA

Lo cual se ha dado sobre la marcha. Cual experimento de laboratorio, encontrar la que mejor se adapte a nuestra realidad, ha sido a base de prueba y error, pero ya a la fecha puedo decir que tenemos una rutina creada y que fluimos mejor ante nuestras responsabilidades.

CLASES Y MÁS ACTIVIDADES CON LOS NIÑOS

Afinar las clases virtuales también tomó tiempo, tanto para nosotros, como para los maestros, así que logrado esto, también hice ajustes en el horario de las clases de los niños y ahora, luego de cubrir nuestras necesidades principales, como alimentación e higiene, empezamos las clases a las 9 de la mañana. Luis Manuel hasta las 12 y Lucía hasta que terminemos todo lo pautado para ese día.

Adicional a esto, busco algunas actividades divertidas que hacer con ellos en las tardes. Esto no siempre es posible, pues otras responsabilidades pueden ocuparme, pero cuando hacemos algo divertido juntos, se me olvida todo lo que sucede afuera.

MANTRAS Y MÚSICA RELAJANTE

Siempre he sabido la capacidad que tiene la música para afectar nuestro estado de ánimo y en un momento en el que las emociones de todos en la casa estaban desbordadas, casi por casualidad encontré un playlist con mantras. La pongo desde bien temprano en la mañana, incluso suena de fondo durante las horas de clase y he notado lo calmado que se torna el ambiente desde que hice un cambio en la música que escuchamos.

Otros de los playlists que suenan durante el día son de guitarra acústica y chillhop.

DESEMPOLVÉ LA AGENDA

Y empecé a planificar mejor mis días. A raíz de esto he llegado a más cosas, lo que me hizo entender que definitivamente no funciono sin agenda y que es una herramienta imprescindible para mi autodisciplina y para disminuir el estrés de no saber qué esperar del día.

TODOS NOS INVOLUCRAMOS EN LOS QUEHACERES DEL HOGAR

Para no perder la cordura con todas las responsabilidades, más los quehaceres del hogar, que sabemos que nunca acaban, todos en la casa nos hemos involucrado, haciéndonos cargo cada uno de tareas específicas.

Por ejemplo, Fiallo, mi esposo, se encarga de hacer el desayuno; Luis Manuel, mi hijo, friega los platos del desayuno, mientras yo me encargo de los pisos y de las clases de Lucía. Para tareas más profundas y para mantener la casa ordenada y limpia (lo más posible, según permitan los niños), nos llevamos del siguiente calendario.

CALENDARIO DE LIMPIEZA

Entre todas las informaciones útiles que se puede encontrar en las redes, hallé este calendario de limpieza propuesto por las chicas de Casa al Día, el cual me ha parecido una joya, pues se ha adaptado perfectamente a mi realidad. Es fácil de seguir, sobre todo por lo que te comentaba antes, cada quien tiene sus tareas asignadas. Para llevarlo mejor, escribí en papel cada tarea con el nombre del responsable y lo tengo pegado en la nevera.

RETOMÉ LA LECTURA

Con lo convulso que ha sido este año, tanto por la situación actual, como por la situación política que vivimos en febrero en nuestro país y por situaciones personales que viví en los primeros meses del año, abandoné mi propósito de leer más, pero ahora que estoy todo el día en casa, retomé y aunque tal vez no lea un libro al mes (quizás si, quizás no) los momentos que le dedico a la lectura me desconectan de lo demás y al mismo tiempo me alimentan el alma.

APROVECHO LAS PRIMERAS HORAS DEL DÍA

En las últimas semanas me he estado levantando a las 6 de la mañana y hasta las 7 y media me dedico a aprender algo nuevo. Lo hago poniéndome al día con varios cursos en línea que había comprado hace tiempo y no había terminado. También (y trato de que no siempre sea así) si no he preparado las clases del día de Lucía, lo hago en este momento. Pero antes que todo (y esto es algo que llevo solo días haciendo) escucho Despertando Podcast y la intención del día de Bevione. La tranquilidad que siento a estas horas mientras todos duermen, no las dejo pasar, aunque a veces el sueño en la mañana me quiera vencer.

Y al final, lo que mas hago es permitirme sentir, he vivido todas las etapas de este duelo y las he dejado ser. Cuando ya no se es preso de la negación, pues ahí se empieza a sentir una carga menos.  

En definitiva, tener control de mi día y hacerme cargo de mi bienestar mental, han hecho una gran diferencia en la forma de atravesar esta situación, lo que ha hecho de este confinamiento algo más llevadero.

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Ser empleado VS. ser independiente https://www.sheilamatias.com/ser-empleado-vs-ser-independiente/ https://www.sheilamatias.com/ser-empleado-vs-ser-independiente/#respond Thu, 07 Feb 2019 04:01:12 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/?p=1232 He saboreado los dos mundos, tanto el de ser empleada, como el de trabajar por cuenta propia y debo decir que son ambos muy diferentes, pero cada uno tiene sus pro y sus contras. Esto es lo que he aprendido en mis años laborando tanto para un empleador, como para mi: Al ser empleado, tu responsabilidad principal no va más allá de las del puesto para el que te contratan, sin embargo, al trabajar independiente y más si estás empezando pequeño, debes ocuparte de las ventas, las redes sociales, la fotografía, la creación de productos, cobros y todo lo que conlleva poner en marcha una empresa o proyecto. Cuando eres independiente eres dueño de tu tiempo y no necesitas pedir permiso para tus cosas personales. La familia y amigos respetan más tu tiempo cuando eres empleado, saben que tienes un horario que cumplir, pero cuando trabajas para ti, piensan que siempre estás disponible y que puedes perder tu tiempo sin problema. Cuando llevas una empresa propia o un proyecto, no puedes desconectarte tan pronto llegan las 5:00 o 6:00 pm., sino que puedes bien estar trabajando cuando todos duermen, anotando y dando forma a ideas a la hora que se te ocurran y que un día de fiesta o descanso para otros, sea un día de trabajo normal para ti. Siendo empleado, la empresa se encarga de pagarte cada quincena y sabes que mientras estés laborando allí, tu pago es seguro. Siendo autónomo, si no buscas el dinero, no cobras. Al trabajar por cuenta propia, puedes variar de ambiente de trabajo cada vez que quieras, puedes ir a un café, un restaurante o la biblioteca y no necesariamente trabajar todas tus horas en el mismo escritorio. También puedes sostener reuniones en este tipo de lugares, lo que lo hace más relajado. La planificación y la disciplina son vitales cuando eres tu propio jefe, porque fácil que se te va un día sin haber hecho nada cuando no tienes supervisión. ¿Doble sueldo, bonificación, bono de vacaciones…? ¿Qué es eso? Si logras pagarte este tipo de incentivos es porque tu empresa genera bastante dinero y lograrlo puede tomar mucho tiempo. Cuando tienes compañeros en un empleo y no trabajas tu solo en tu casa u oficina, los cumpleaños, la Navidad y demás días festivos, pueden ser más especiales y divertidos, también se socializa más y estás en contacto con más gente diariamente, en cambio, el camino del que emprende puede ser algo solitario, aunque todo dependerá del oficio que hayas elegido. Cuando emprendes muchos se la pasarán diciendo que te «busques un trabajo» y a veces cuesta mucho que los demás crean en tu proyecto y en lo que haces. Como ves, los dos lados tienen sus ventajas y desventajas y elegir uno u otro es una decisión bastante personal, porque así como algunos entienden que ser empleado no es para ellos, también hay quienes dicen que emprender no es lo suyo y está bien.

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He saboreado los dos mundos, tanto el de ser empleada, como el de trabajar por cuenta propia y debo decir que son ambos muy diferentes, pero cada uno tiene sus pro y sus contras. Esto es lo que he aprendido en mis años laborando tanto para un empleador, como para mi:

  1. Al ser empleado, tu responsabilidad principal no va más allá de las del puesto para el que te contratan, sin embargo, al trabajar independiente y más si estás empezando pequeño, debes ocuparte de las ventas, las redes sociales, la fotografía, la creación de productos, cobros y todo lo que conlleva poner en marcha una empresa o proyecto.
  2. Cuando eres independiente eres dueño de tu tiempo y no necesitas pedir permiso para tus cosas personales.
  3. La familia y amigos respetan más tu tiempo cuando eres empleado, saben que tienes un horario que cumplir, pero cuando trabajas para ti, piensan que siempre estás disponible y que puedes perder tu tiempo sin problema.
  4. Cuando llevas una empresa propia o un proyecto, no puedes desconectarte tan pronto llegan las 5:00 o 6:00 pm., sino que puedes bien estar trabajando cuando todos duermen, anotando y dando forma a ideas a la hora que se te ocurran y que un día de fiesta o descanso para otros, sea un día de trabajo normal para ti.
  5. Siendo empleado, la empresa se encarga de pagarte cada quincena y sabes que mientras estés laborando allí, tu pago es seguro. Siendo autónomo, si no buscas el dinero, no cobras.
  6. Al trabajar por cuenta propia, puedes variar de ambiente de trabajo cada vez que quieras, puedes ir a un café, un restaurante o la biblioteca y no necesariamente trabajar todas tus horas en el mismo escritorio. También puedes sostener reuniones en este tipo de lugares, lo que lo hace más relajado.
  7. La planificación y la disciplina son vitales cuando eres tu propio jefe, porque fácil que se te va un día sin haber hecho nada cuando no tienes supervisión.
  8. ¿Doble sueldo, bonificación, bono de vacaciones…? ¿Qué es eso? Si logras pagarte este tipo de incentivos es porque tu empresa genera bastante dinero y lograrlo puede tomar mucho tiempo.
  9. Cuando tienes compañeros en un empleo y no trabajas tu solo en tu casa u oficina, los cumpleaños, la Navidad y demás días festivos, pueden ser más especiales y divertidos, también se socializa más y estás en contacto con más gente diariamente, en cambio, el camino del que emprende puede ser algo solitario, aunque todo dependerá del oficio que hayas elegido.
  10. Cuando emprendes muchos se la pasarán diciendo que te «busques un trabajo» y a veces cuesta mucho que los demás crean en tu proyecto y en lo que haces.

Como ves, los dos lados tienen sus ventajas y desventajas y elegir uno u otro es una decisión bastante personal, porque así como algunos entienden que ser empleado no es para ellos, también hay quienes dicen que emprender no es lo suyo y está bien.

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