Historias - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com Sun, 13 Aug 2023 02:19:04 +0000 es hourly 1 https://www.sheilamatias.com/wp-content/uploads/2019/05/cropped-icono-blog-AFDS-2-32x32.png Historias - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com 32 32 149608115 Diario: Una mirada a mi 2022 https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/ https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/#comments Fri, 13 Jan 2023 18:43:23 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=5260 Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023. Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más! Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla. Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto. A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo. En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar. En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días. LOS LIBROS QUE LEÍ Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación: 1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent 2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman 3. Mi historia, Michelle Obama 4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel 5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason 6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid 7. Una educación, Tara Westover 8. Empantallados, María José Abad 9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort EL TEMA DE LAS METAS No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental. Con relación al resto de […]

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Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023.


Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más!

Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla.

Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto.

A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo.

En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar.

En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días.

LOS LIBROS QUE LEÍ

Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación:

1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent

2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman

3. Mi historia, Michelle Obama

4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel

5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason

6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid

7. Una educación, Tara Westover

8. Empantallados, María José Abad

9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort

EL TEMA DE LAS METAS

No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental.

Con relación al resto de cosas que quiero hacer, les quité la etiqueta de METAS y las enlisté como BUCKET LIST o LISTA DE DESEOS, son cosas que quiero lograr y hacer dentro de estos doce meses, pero que no conllevan un largo proceso.

Aunque en esta lista tengo al menos diez cosas, te cuento que algo que quiero lograr es estar menos en el teléfono y en las redes sociales (lo sé, mal de nuestros tiempos y a muchos nos pasa) Tengo el plan más o menos pensado, pero aún tengo que definirlo mejor !Deséame suerte!

Otra de las cosas contenidas en esta lista está el salir más al aire libre. Al ser mi casa mi centro de operaciones y trabajo, pues no tengo trabajo fijo, para una gente hogareña como yo, salir a veces puede costarle, así que me propuse tomar un poco más de sol y tomar más aire, tanto para cambiar de ambiente, como para seguir afianzando mi salud mental.

Sigo con más planes para el tiempo de lectura, pero esto te lo contaré en otro post.

Otra de las cosas, es mejorar la calidad de mi sueño, pues me he dado cuenta de la importancia de dormir bien, lo que hace la falta de sueño en mi, la cantidad de horas que necesito para sentirme bien, pero soy consciente de que debo ser más constante en mejorar este aspecto, pues lamentablemente, no todos los días puedo dormir como un bebé y lograr un sueño reparador.

Y por último, como ya te contaba antes, está el socializar más y recibir más gente en casa.

Como vaya yendo todo, te lo iré contando a medida en mi Instagram. Obviamente, hay cosas que me las quedo, pero siempre y cuando, lo que pueda compartir ayude a alguien, pues lo haré.

MI MAYOR APRENDIZAJE

Ya la vida me había estado dando una orejita sobre esto, pero si hay algo que resultó en un gran aprendizaje este año, es que la vida hay que celebrarla, que cualquier excusa u ocasión es válida para festejar, para juntarse, para reír, que los momentos malos y las situaciones difíciles llegarán, por más que tratemos de evitarlas y que los momentos buenos hay que provocarlos, que el cumulo de buenas memorias sean más.


Deseo para ti un 2023 en el que no te falte la salud, que te rías todos los días, que encuentres paz y veas grandes cosas y grandes maravillas, aún en las cosas más pequeñas,

¡Feliz nuevo año y bienvenido de vuelta a mi blog!

Sheila ❤

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Nosotros, los de los 90 https://www.sheilamatias.com/nosotros-los-de-los-90_2/ https://www.sheilamatias.com/nosotros-los-de-los-90_2/#comments Mon, 02 Jul 2018 23:24:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2018/07/02/nosotros-los-de-los-90_2/ No importa la edad, creo que a todos sin excepción, nos llega la nostalgia, la añoranza por los tiempos en los que fuimos niños o adolescentes quizás, en fin, los tiempos en los que todo era más fácil y no lo sabíamos. Yo estoy en etapa de añoranzas, y me voy a delatar al decir: ¡Qué falta me hacen los 90!, porque si bien es cierto que antes algunas cosas eran más complicadas, me ha costado acostumbrarme a la sobre información, la sobre exposición, la inmediatez y rapidez de ahora, lo que me hace extrañar la sencillez y simpleza con la que se vivía en esos tiempos. Si como yo, parte de tu niñez o tu adolescencia transcurrieron en esta época, sabrás de lo que hablo: Los de los 90 no conocíamos el »selfie», habría sido un sacrilegio gastar un rollo que se destinaba a una sola actividad, muchas veces a varias, en este tipo de fotos. Debíamos aprovechar y por eso en la mayoría de los recuerdos que guardamos de la época, sale mucha gente. Juntarnos a ver las fotos reveladas o el vídeo de los últimos 15 era todo un evento y también la excusa perfecta para socializar, cosa que se nos daba de lo más natural. Ser »cool» se definía por si usabas la mochila con dos tiros o uno solo. Para aprendernos las letras de las canciones teníamos que grabarlas en un casete y darle para adelante y para atrás para copiarlas en un cuaderno o en su defecto, recortarlas de la revista Listín 2000. Para hacer un trabajo del colegio nos íbamos en grupo a la Biblioteca Nacional o la Biblioteca República Dominicana y ya allí, buscar la información que necesitábamos y sacarle copia o escribirla en el cuaderno, porque »a las enciclopedias no se les saca copia». En un nivel más avanzado, consultábamos ENCARTA.  La tragedia más grande era que al casete con tu música favorita se le saliera la cinta o que el toca casete la enredara, lo cual, si no se rompía, arreglábamos dándole vueltas a los orificios con un lápiz. Solo los de los 90 sabemos lo que es esperar tu canción favorita en la radio para grabarla y que el locutor saliera hablando antes de que se acabara, lo que muchas veces nos llevaba a llamar a la emisora, pedir la canción y a la vez pedirle que por favor no hablara, porque la ibas a grabar. Las películas que alquilábamos en el vídeo club, teníamos que rebobinarlas al principio antes de devolverlas. Dar latas (hacer bromas) por teléfono era un deporte nacional, hasta que vino CODETEL a arruinarlo introduciendo el »Caller ID». Tener un »walkman» era »cool», luego tener un »discman» era »cool» y el que tenía un »walkman» estaba quedado o era tu abuela. Jugar videojuegos no era algo que hacíamos solos, esto era una actividad vespertina en la que fácilmente se conglomeraban todos los niños del sector y en el que cada uno debía esperar su turno para jugar. Hablábamos mucho por teléfono, todavía recuerdo una agenda roja que heredé de mi hermana en la que tenía todos los números de teléfono de mis amiguitas y uno de mis pasatiempos era pasarme una tarde llamándolas a todas. Cuando alguien se iba de viaje, aprovechábamos para enviar cartas a nuestros familiares, en las que les contábamos las últimas novedades y para saludar. En los 90 había de todo en cuanto a estilo y preferencias y cada quién se identificaba por uno: metálico, »joe», jevito, »selfin» (»surfer») y parigüayo, de eso siempre ha habido. Solo los de los 90 sabemos sobre los viajes a MEHONCA a comprar brilla labios de frutas y pucas. ¿Quién no fue a una fiesta de promoción en Omni? Nuestro mayor reto era pasar todos los niveles de TETRIS. ¿A que también te agarró la nostalgia?  

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No importa la edad, creo que a todos sin excepción, nos llega la nostalgia, la añoranza por los tiempos en los que fuimos niños o adolescentes quizás, en fin, los tiempos en los que todo era más fácil y no lo sabíamos.

Yo estoy en etapa de añoranzas, y me voy a delatar al decir: ¡Qué falta me hacen los 90!, porque si bien es cierto que antes algunas cosas eran más complicadas, me ha costado acostumbrarme a la sobre información, la sobre exposición, la inmediatez y rapidez de ahora, lo que me hace extrañar la sencillez y simpleza con la que se vivía en esos tiempos. Si como yo, parte de tu niñez o tu adolescencia transcurrieron en esta época, sabrás de lo que hablo:

  • Los de los 90 no conocíamos el »selfie», habría sido un sacrilegio gastar un rollo que se destinaba a una sola actividad, muchas veces a varias, en este tipo de fotos. Debíamos aprovechar y por eso en la mayoría de los recuerdos que guardamos de la época, sale mucha gente.
  • Juntarnos a ver las fotos reveladas o el vídeo de los últimos 15 era todo un evento y también la excusa perfecta para socializar, cosa que se nos daba de lo más natural.
  • Ser »cool» se definía por si usabas la mochila con dos tiros o uno solo.
  • Para aprendernos las letras de las canciones teníamos que grabarlas en un casete y darle para adelante y para atrás para copiarlas en un cuaderno o en su defecto, recortarlas de la revista Listín 2000.
  • Para hacer un trabajo del colegio nos íbamos en grupo a la Biblioteca Nacional o la Biblioteca República Dominicana y ya allí, buscar la información que necesitábamos y sacarle copia o escribirla en el cuaderno, porque »a las enciclopedias no se les saca copia». En un nivel más avanzado, consultábamos ENCARTA. 
  • La tragedia más grande era que al casete con tu música favorita se le saliera la cinta o que el toca casete la enredara, lo cual, si no se rompía, arreglábamos dándole vueltas a los orificios con un lápiz.
  • Solo los de los 90 sabemos lo que es esperar tu canción favorita en la radio para grabarla y que el locutor saliera hablando antes de que se acabara, lo que muchas veces nos llevaba a llamar a la emisora, pedir la canción y a la vez pedirle que por favor no hablara, porque la ibas a grabar.
  • Las películas que alquilábamos en el vídeo club, teníamos que rebobinarlas al principio antes de devolverlas.
  • Dar latas (hacer bromas) por teléfono era un deporte nacional, hasta que vino CODETEL a arruinarlo introduciendo el »Caller ID».
  • Tener un »walkman» era »cool», luego tener un »discman» era »cool» y el que tenía un »walkman» estaba quedado o era tu abuela.
  • Jugar videojuegos no era algo que hacíamos solos, esto era una actividad vespertina en la que fácilmente se conglomeraban todos los niños del sector y en el que cada uno debía esperar su turno para jugar.
  • Hablábamos mucho por teléfono, todavía recuerdo una agenda roja que heredé de mi hermana en la que tenía todos los números de teléfono de mis amiguitas y uno de mis pasatiempos era pasarme una tarde llamándolas a todas.
  • Cuando alguien se iba de viaje, aprovechábamos para enviar cartas a nuestros familiares, en las que les contábamos las últimas novedades y para saludar.
  • En los 90 había de todo en cuanto a estilo y preferencias y cada quién se identificaba por uno: metálico, »joe», jevito, »selfin» (»surfer») y parigüayo, de eso siempre ha habido.
  • Solo los de los 90 sabemos sobre los viajes a MEHONCA a comprar brilla labios de frutas y pucas.
  • ¿Quién no fue a una fiesta de promoción en Omni?
  • Nuestro mayor reto era pasar todos los niveles de TETRIS.
¿A que también te agarró la nostalgia?

 

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De Baldor y demás odiados https://www.sheilamatias.com/de-baldor-y-demas-odiados/ https://www.sheilamatias.com/de-baldor-y-demas-odiados/#respond Mon, 18 Jul 2016 22:23:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2016/07/18/de-baldor-y-demas-odiados/ Tenía una profesora tan, pero tan chistosa, que para unas vacaciones de Semana Santa se le ocurrió nada más y nada menos que asignarnos 134 ejercicios de algo llamado factorización que tenía el Álgebra de Baldor. Aquel hecho me hizo pasar del «no me gustan» al «odio las matemáticas» y aunque fue una suma de acontecimientos y profesores la que hizo que no contemplara esta ciencia como carrera (pues mi lucha por entenderla era constante), esta fue la gota que derramó el vaso. Soy consciente de que las matemáticas, en un nivel básico o hasta medio, son necesarias para la vida, aunque no vivas de ellas, pero en este preciso instante, aún no sé para qué me han servido la factorización, las ecuaciones y demás familiares. En su lugar, aquellos maestros debieron haber ocupado su tiempo en enseñarme cosas que sí me habrían servido para la vida, por las que les habría agradecido y por las que nunca los recordaría con desprecio. No quiero ser malinterpretada, soy amante del aprendizaje, pero tantas teorías de las que al final solo recuerdo algunas, me habrían sido de mayor provecho si se hubieran conjugado con una mejor preparación para la vida adulta. ¿Qué tal si hubiera aprendido a dar mantenimiento a un vehículo, a manejar las finanzas de un hogar, administrar un negocio, a tener paciencia en el tránsito, o mejor aún, qué tal si hubiera aprendido sobre educación vial, a mantener viva una planta, a entender de baseball, cómo evitar desmayarme si mi hijo llega a sangrar o a cómo sobrevivir cuando soy la única mujer en la casa? Esto por mencionar algunos ejemplos de momentos en los que tuve que tomar al toro por los cuernos, revestirme de paciencia y recurrir al auto aprendizaje, porque el Teorema de Pitágoras y la trigonometría no estuvieron allí y porque un tiempo que a mi entender pudo ser mejor empleado, se invirtió en que todos aprendiéramos lo mismo y de la misma forma, en obviar las aptitudes y talentos particulares y en enviarnos a la pizarra a resolver problemas de lecciones que no habíamos entendido. Lo bueno es que la historia tiene un final feliz, en la universidad encontré al mejor maestro de matemáticas que jamás tuve, era dedicado y no le importaba explicar más de una vez si no entendíamos, hacía la clase relajada y amena ¿La ironía? Me exoneraron el examen final. Fue mi cierre triunfal con las ciencias exactas y sus operaciones complicadas que solo han estado en mi vida para ponerles mala cara.

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Tenía una profesora tan, pero tan chistosa, que para unas vacaciones de Semana Santa se le ocurrió nada más y nada menos que asignarnos 134 ejercicios de algo llamado factorización que tenía el Álgebra de BaldorAquel hecho me hizo pasar del «no me gustan» al «odio las matemáticas» y aunque fue una suma de acontecimientos y profesores la que hizo que no contemplara esta ciencia como carrera (pues mi lucha por entenderla era constante), esta fue la gota que derramó el vaso.

Soy consciente de que las matemáticas, en un nivel básico o hasta medio, son necesarias para la vida, aunque no vivas de ellas, pero en este preciso instante, aún no sé para qué me han servido la factorización, las ecuaciones y demás familiares. En su lugar, aquellos maestros debieron haber ocupado su tiempo en enseñarme cosas que sí me habrían servido para la vida, por las que les habría agradecido y por las que nunca los recordaría con desprecio.

No quiero ser malinterpretada, soy amante del aprendizaje, pero tantas teorías de las que al final solo recuerdo algunas, me habrían sido de mayor provecho si se hubieran conjugado con una mejor preparación para la vida adulta. ¿Qué tal si hubiera aprendido a dar mantenimiento a un vehículo, a manejar las finanzas de un hogar, administrar un negocio, a tener paciencia en el tránsito, o mejor aún, qué tal si hubiera aprendido sobre educación vial, a mantener viva una planta, a entender de baseball, cómo evitar desmayarme si mi hijo llega a sangrar o a cómo sobrevivir cuando soy la única mujer en la casa?

Esto por mencionar algunos ejemplos de momentos en los que tuve que tomar al toro por los cuernos, revestirme de paciencia y recurrir al auto aprendizaje, porque el Teorema de Pitágoras y la trigonometría no estuvieron allí y porque un tiempo que a mi entender pudo ser mejor empleado, se invirtió en que todos aprendiéramos lo mismo y de la misma forma, en obviar las aptitudes y talentos particulares y en enviarnos a la pizarra a resolver problemas de lecciones que no habíamos entendido.

Lo bueno es que la historia tiene un final feliz, en la universidad encontré al mejor maestro de matemáticas que jamás tuve, era dedicado y no le importaba explicar más de una vez si no entendíamos, hacía la clase relajada y amena ¿La ironía? Me exoneraron el examen final. Fue mi cierre triunfal con las ciencias exactas y sus operaciones complicadas que solo han estado en mi vida para ponerles mala cara.

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Mi vida entre pañales: Lo que nadie te dice https://www.sheilamatias.com/mi-vida-entre-panales-lo-que-nadie-te/ https://www.sheilamatias.com/mi-vida-entre-panales-lo-que-nadie-te/#respond Thu, 01 Oct 2015 01:31:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2015/09/30/mi-vida-entre-panales-lo-que-nadie-te/ Y ahí estaba…El día mas esperado de mi vida, mis cambios y síntomas tenían nombre, se llamaban BEBÉ. Para mí, esas 8 letras de la palabra POSITIVO han sido las más lindas y emocionantes que leí jamás, tanto que lloré. Mi hijo fue anhelado, buscado y esperado y la ilusión por mi embarazo llegó al instante, no cabíamos en la ropa, la familia estaba contenta y mi esposo cantaba en todos lados: «¡Ya voy a ser papá, ya voy a ser papá!». Un bebé en la mayoría de los casos es motivo de felicidad, celebración y alegría. Y así lo vivimos, la felicidad, la ilusión, todo eso estaba, la asignación de roles en la familia fue al instante y el futuro era más claro, ya me imaginaba a mi hijo o hija, me veía cuidándolo y amándolo, podría decirse que flotaba.  Pero luego de varias semanas, así de repente, se coló en mí un sentimiento del que nadie te habla y mucho menos te dice que viene acompañado de culpa, esto también tenía nombre, era MIEDO A SER MAMÁ: «¿Y ahora qué?», pensaba. «Ahora hay un ser que depende de mí, si no hace mucho la que era cuidada era yo», «Todo cambiará», me repetía. Había todo un torbellino en esta cabeza y lo admito, soy miedosa empedernida, pero esto era algo más, estaba aterrada y lo que sentía no me gustaba, no se sentía bien: ¿Qué me pasa?, ¿Por qué me siento así?, ¿Será que no quiero a mi hijo?, ¡Aún mi hijo no nace y ya soy mala madre!. Necesitaba hablar con alguien, pero no con la familia ¿Qué iban a pensar?, si yo misma me juzgaba. Llegué a hablar con una o quizás dos mujeres que ya eran madres y con las que me sentía en confianza de confesarles lo que me pasaba, pero eso no ayudó, más bien parecían no comprender, no sé, quizás no les pasó lo mismo y no pudieron darme las palabras de aliento y calma que necesitaba escuchar. En ese momento no hubo cura, seguía con mi miedo al miedo. Y un día, me fui a dormir con todo y miedo, con todo y culpa y esa misma noche soñé con mi hijo, parecía de algunos dos o tres años, entrábamos a un cementerio, alguien o algo sería enterrado, es lo único que recuerdo. Un sueño perturbador para una mujer embarazada, soñar con su hijo en un lugar que representa tristeza y dolor, pero en mi caso fue todo lo contrario, porque a la mañana siguiente el miedo por convertirme en madre se había ido y nunca volvió. Al parecer Dios, el Universo o como quieras llamarle me dijo que no había porque temer, porque el regalo que recibiría era más grande que el miedo que sentía. Parece fantasioso, parece mito, pero así pasó, mi hijo y yo enterramos el miedo y no voy a decir que no lo he vuelto a sentir, pues creo que es una característica de las madres, nos da miedo que se enfermen o que algo les pase, es nuestro instinto, es lo que nos hace protectoras, pero el terror por tenerlo no volvió, ni volverá y la forma en que se marchó fue la primera afirmación y muestra de la fuerza y poder que te da la maternidad.

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Y ahí estaba…El día mas esperado de mi vida, mis cambios y síntomas tenían nombre, se llamaban BEBÉ. Para mí, esas 8 letras de la palabra POSITIVO han sido las más lindas y emocionantes que leí jamás, tanto que lloré. Mi hijo fue anhelado, buscado y esperado y la ilusión por mi embarazo llegó al instante, no cabíamos en la ropa, la familia estaba contenta y mi esposo cantaba en todos lados: «¡Ya voy a ser papá, ya voy a ser papá!». Un bebé en la mayoría de los casos es motivo de felicidad, celebración y alegría. Y así lo vivimos, la felicidad, la ilusión, todo eso estaba, la asignación de roles en la familia fue al instante y el futuro era más claro, ya me imaginaba a mi hijo o hija, me veía cuidándolo y amándolo, podría decirse que flotaba. 

Pero luego de varias semanas, así de repente, se coló en mí un sentimiento del que nadie te habla y mucho menos te dice que viene acompañado de culpa, esto también tenía nombre, era MIEDO A SER MAMÁ: «¿Y ahora qué?», pensaba. «Ahora hay un ser que depende de mí, si no hace mucho la que era cuidada era yo», «Todo cambiará», me repetía. Había todo un torbellino en esta cabeza y lo admito, soy miedosa empedernida, pero esto era algo más, estaba aterrada y lo que sentía no me gustaba, no se sentía bien: ¿Qué me pasa?, ¿Por qué me siento así?, ¿Será que no quiero a mi hijo?, ¡Aún mi hijo no nace y ya soy mala madre!.

Necesitaba hablar con alguien, pero no con la familia ¿Qué iban a pensar?, si yo misma me juzgaba. Llegué a hablar con una o quizás dos mujeres que ya eran madres y con las que me sentía en confianza de confesarles lo que me pasaba, pero eso no ayudó, más bien parecían no comprender, no sé, quizás no les pasó lo mismo y no pudieron darme las palabras de aliento y calma que necesitaba escuchar. En ese momento no hubo cura, seguía con mi miedo al miedo.

Y un día, me fui a dormir con todo y miedo, con todo y culpa y esa misma noche soñé con mi hijo, parecía de algunos dos o tres años, entrábamos a un cementerio, alguien o algo sería enterrado, es lo único que recuerdo. Un sueño perturbador para una mujer embarazada, soñar con su hijo en un lugar que representa tristeza y dolor, pero en mi caso fue todo lo contrario, porque a la mañana siguiente el miedo por convertirme en madre se había ido y nunca volvió. Al parecer Dios, el Universo o como quieras llamarle me dijo que no había porque temer, porque el regalo que recibiría era más grande que el miedo que sentía.

Parece fantasioso, parece mito, pero así pasó, mi hijo y yo enterramos el miedo y no voy a decir que no lo he vuelto a sentir, pues creo que es una característica de las madres, nos da miedo que se enfermen o que algo les pase, es nuestro instinto, es lo que nos hace protectoras, pero el terror por tenerlo no volvió, ni volverá y la forma en que se marchó fue la primera afirmación y muestra de la fuerza y poder que te da la maternidad.

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Vuelvo https://www.sheilamatias.com/vuelvo/ https://www.sheilamatias.com/vuelvo/#comments Sun, 24 May 2009 15:20:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2009/05/24/vuelvo/ Tanto sin escribir y tanto deseo de hacerlo, tanto que decir, tanto que expresar, tanto que contar y tanto de que hablar, tanto tiempo sin pasar por aquí.¿Mi ausencia? No, no ha sido culpa mía, tampoco de la pereza, ni de la dejadez o del abandono. La culpable fue la »musa», quien me abandonó cuando me cambié de casa; cuando cambié de trabajo y dejé de gozar de la poca libertad que tenía. Se fue lejos con aquel boche que nos dió nuestro jefe; cuando solo viví un mes en aquella casa en la que tenía de vecino a un Dj en ascenso; cuando mi computadora ya no era mía. Se fue de vacaciones dejando como sustitutas al sueño y el cansancio, quienes evitaron a toda costa que en todo este tiempo publicara post alguno. Pero vuelvo, como »Juanita», con una maleta cargada de lejanías, aunque yo no dije que no volvía. Vuelvo, porque hablé seriamente con la señora »musa» y prometió no abandonarme y menos ahora que tengo motivos de más para expresarme. Decidió quedarse, porque le dije que no había cambiado de parecer con respecto a que »A falta de psicólogo, prefería por falta de chelitos y por cuestiones de gusto…mi blog».

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Tanto sin escribir y tanto deseo de hacerlo, tanto que decir, tanto que expresar, tanto que contar y tanto de que hablar, tanto tiempo sin pasar por aquí.¿Mi ausencia? No, no ha sido culpa mía, tampoco de la pereza, ni de la dejadez o del abandono. La culpable fue la »musa», quien me abandonó cuando me cambié de casa; cuando cambié de trabajo y dejé de gozar de la poca libertad que tenía. Se fue lejos con aquel boche que nos dió nuestro jefe; cuando solo viví un mes en aquella casa en la que tenía de vecino a un Dj en ascenso; cuando mi computadora ya no era mía. Se fue de vacaciones dejando como sustitutas al sueño y el cansancio, quienes evitaron a toda costa que en todo este tiempo publicara post alguno.

Pero vuelvo, como »Juanita», con una maleta cargada de lejanías, aunque yo no dije que no volvía. Vuelvo, porque hablé seriamente con la señora »musa» y prometió no abandonarme y menos ahora que tengo motivos de más para expresarme. Decidió quedarse, porque le dije que no había cambiado de parecer con respecto a que »A falta de psicólogo, prefería por falta de chelitos y por cuestiones de gusto…mi blog».

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No como me hubiera gustado https://www.sheilamatias.com/no-como-me-hubiera-gustado/ https://www.sheilamatias.com/no-como-me-hubiera-gustado/#comments Sat, 14 Jun 2008 15:24:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2008/06/14/no-como-me-hubiera-gustado/ Recientemente estuve analizando el hecho de que tenía mucho tiempo sin ver un Mormón. Si, un Mormón. Esos personajes que siempre andan con otro igual, que rara vez es negro, que en los 90 era típico ver andar en bicicleta y a los que muchas personas vinculan con la CIA. Ayer vi uno, pero no precisamente de la manera en que me hubiera gustado. Les cuento: En la tarde, cuando me disponía a darme un baño, me di cuenta de que había olvidado algo en la habitación. Dejé la toalla y fui en busca de lo olvidado, quedándome solo en interiores, aún a sabiendas de que la puerta que da a la calle estaba abierta, »Total, por aquí no pasa nadie», me dije. ¡¡¿No pasa nadie?!!, será que no pasaba. De regreso al baño, percibí la presencia de una persona en la puerta y reaccioné con un grito y un salto de tres mosaicos. Mi esposo sale preocupado y yo le digo: !Ay, hay alguien en la puerta! ¿Quién es?. »Son los mormones», me dice. Si su intención era predicar, la escena los ahuyentó. Mi cara aún está derretida de la vergüenza y mi esposo aún se ríe, dice que le hice un favor a los mormones. Pero algo me intriga. ¿Habrán dado gracias a Dios o habrán solicitado reprensión para nuestra casa? ¡Dios, que vergüenza!

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Recientemente estuve analizando el hecho de que tenía mucho tiempo sin ver un Mormón. Si, un Mormón. Esos personajes que siempre andan con otro igual, que rara vez es negro, que en los 90 era típico ver andar en bicicleta y a los que muchas personas vinculan con la CIA. Ayer vi uno, pero no precisamente de la manera en que me hubiera gustado. Les cuento:

En la tarde, cuando me disponía a darme un baño, me di cuenta de que había olvidado algo en la habitación. Dejé la toalla y fui en busca de lo olvidado, quedándome solo en interiores, aún a sabiendas de que la puerta que da a la calle estaba abierta, »Total, por aquí no pasa nadie», me dije. ¡¡¿No pasa nadie?!!, será que no pasaba. De regreso al baño, percibí la presencia de una persona en la puerta y reaccioné con un grito y un salto de tres mosaicos. Mi esposo sale preocupado y yo le digo: !Ay, hay alguien en la puerta! ¿Quién es?. »Son los mormones», me dice.

Si su intención era predicar, la escena los ahuyentó. Mi cara aún está derretida de la vergüenza y mi esposo aún se ríe, dice que le hice un favor a los mormones. Pero algo me intriga. ¿Habrán dado gracias a Dios o habrán solicitado reprensión para nuestra casa?

¡Dios, que vergüenza!

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Mis experiencias con «ellas» https://www.sheilamatias.com/mis-experiencias-con-ellas/ https://www.sheilamatias.com/mis-experiencias-con-ellas/#comments Sat, 10 Nov 2007 21:07:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2007/11/10/mis-experiencias-con-ellas/ Unos les tienen miedo a las alturas (Acrofobia), otros a los lugares cerrados (Claustrofobia), otros a los extranjeros (Xenofobia) y algunos a los homosexuales (homofobia). No se si mi fobia a las cucarachas tenga nombre. Las cucarachas, esos insectos repugnantes que no puedo ver ni en fotos, que no mato con chancleta, solo con Baygon, a las que mientras mas voladoras sean, más odio y a las que puedo hasta oír. Sobre ellas, tengo muchas historias: Una vez mami se había esmerado haciéndome el tubi y cuando me disponía a poner los pinchos y el cepillo en su lugar, ahí mismo de detrás de la puerta, salió una (voladora pa’ colmo) y se posó en mi cabeza. ¡Ay que galleta me di!, los pinchos salieron volando y lo que era un tubi, se convirtió en especie de un casco de motorista. A hacerme el tubi de nuevo, después de una sesión de gritos y casi de strip tease. En otra ocasión, mirando tele en mi cuarto, no sé porque me dio por mirar hacia la puerta. Ahí estaba ella, ¡Me tenia bloqueada! ¿¿¿¿Qué hago???? Solo atiné a arroparme de pies a cabeza y a cubrir todas las posibles entradas a mi refugio (Imagínense a Tutankamon, eso parecía). Cuando siento que Cindy, mi hermana, entra al cuarto como media hora después, le digo con voz débil, por la falta de aire y el sudor: “Ciiiiiiiindy, ahí hay una cucaraaaaaaaacha, maaaaaaaatala”, pera la risa no la dejaba y yo fiel a mi convicción, hasta que no lo hizo, no salí de ahí. Pero esta, esta ha sido la más memorable: Mientras estábamos concentrados viendo tele y acostados en nuestro camarote, mi hermana y yo en la parte de abajo y mi hermano arriba, entra una por la ventana. Nuestra vista se dirigió al unísono a la pared donde aterrizó. Yo que estaba pegada de la pared y mi hermano que se le olvidó que el camarote tenia escalera, salimos mas rápido que mi hermana que tenia mayor acceso. Pero eso no queda ahí. Los tres (porque mi hermana si se mandó), entramos despavoridos al cuarto de mami y la pobre que estaba durmiendo, quizás pensaría que nos perseguía un asesino, porque casi le da un infarto. Ya no solo corríamos por la cucaracha, sino para librarnos de un trompón de mami. Cabe destacar que bajamos 7 escalones de un salto. En mi última experiencia, si no soy racional, todos los vecinos supieran que tipo de ropa interior uso, porque si no me acordaba de que podía trancarme en el baño, hubiera salido por esa puerta sin mente. Todas estas historias son dignas de escenas de “Catch me if you can”. Si Leonardito no está disponible para hacer una segunda parte, yo accedo con gusto, siempre y cuando las cucarachas sean virtuales.

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Unos les tienen miedo a las alturas (Acrofobia), otros a los lugares cerrados (Claustrofobia), otros a los extranjeros (Xenofobia) y algunos a los homosexuales (homofobia). No se si mi fobia a las cucarachas tenga nombre.

Las cucarachas, esos insectos repugnantes que no puedo ver ni en fotos, que no mato con chancleta, solo con Baygon, a las que mientras mas voladoras sean, más odio y a las que puedo hasta oír. Sobre ellas, tengo muchas historias:

Una vez mami se había esmerado haciéndome el tubi y cuando me disponía a poner los pinchos y el cepillo en su lugar, ahí mismo de detrás de la puerta, salió una (voladora pa’ colmo) y se posó en mi cabeza. ¡Ay que galleta me di!, los pinchos salieron volando y lo que era un tubi, se convirtió en especie de un casco de motorista. A hacerme el tubi de nuevo, después de una sesión de gritos y casi de strip tease.

En otra ocasión, mirando tele en mi cuarto, no sé porque me dio por mirar hacia la puerta. Ahí estaba ella, ¡Me tenia bloqueada! ¿¿¿¿Qué hago???? Solo atiné a arroparme de pies a cabeza y a cubrir todas las posibles entradas a mi refugio (Imagínense a Tutankamon, eso parecía).

Cuando siento que Cindy, mi hermana, entra al cuarto como media hora después, le digo con voz débil, por la falta de aire y el sudor: “Ciiiiiiiindy, ahí hay una cucaraaaaaaaacha, maaaaaaaatala”, pera la risa no la dejaba y yo fiel a mi convicción, hasta que no lo hizo, no salí de ahí.

Pero esta, esta ha sido la más memorable:

Mientras estábamos concentrados viendo tele y acostados en nuestro camarote, mi hermana y yo en la parte de abajo y mi hermano arriba, entra una por la ventana. Nuestra vista se dirigió al unísono a la pared donde aterrizó. Yo que estaba pegada de la pared y mi hermano que se le olvidó que el camarote tenia escalera, salimos mas rápido que mi hermana que tenia mayor acceso.

Pero eso no queda ahí. Los tres (porque mi hermana si se mandó), entramos despavoridos al cuarto de mami y la pobre que estaba durmiendo, quizás pensaría que nos perseguía un asesino, porque casi le da un infarto. Ya no solo corríamos por la cucaracha, sino para librarnos de un trompón de mami. Cabe destacar que bajamos 7 escalones de un salto.

En mi última experiencia, si no soy racional, todos los vecinos supieran que tipo de ropa interior uso, porque si no me acordaba de que podía trancarme en el baño, hubiera salido por esa puerta sin mente.

Todas estas historias son dignas de escenas de “Catch me if you can”. Si Leonardito no está disponible para hacer una segunda parte, yo accedo con gusto, siempre y cuando las cucarachas sean virtuales.

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«Se alquila» https://www.sheilamatias.com/se-alquila/ https://www.sheilamatias.com/se-alquila/#comments Tue, 23 Oct 2007 01:11:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2007/10/23/se-alquila/   Buscar apartamento en este pedacito de capital resulta toda una odisea, una ardua labor que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha paciencia. La mayoría de la ofertas son de «apartamentos amueblados», «estudios», «para extranjero», «joven educada que trabaje y estudie», precios que sobrepasan los RD$12,000.00 y muchísimas ofertas en US$DOLARES, en este paisito, donde uno ve a un rubio de ojos azules a veces y donde sabemos español a penas, mucho menos inglés. Cuando ves una buena oferta en un buen lugar, es difícil no dudar. ¿Y que decir de esos individuos llamados «propietarios»? Los cuales utilizan argumentos o características atractivas como anzuelo, rayando a veces en la burla, como es el caso de este señor, que publica: «Apartamento de 2 HABITACIONES, cocina, bla, bla, bla». Las 2 habitaciones resultaron ser 1 y 1/4 y en ese 1/4 apenas cabía una lavadora. La cocina, sin división alguna, estaba en la sala (literalmente). Otros publican: «Apartamento en El Millón», cuando ellos saben que es en Quisqueya, otros te quieren cobrar un ojo de la cara, pero te tienes que parquear en la calle. El lugar «PERFECTO» lo vi este fin de semana, visitando a una amiga que se acababa de mudar en el : s. Yo quiero mi lugar perfecto. Ojalá que esta intensa búsqueda, me lleve a el.

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Buscar apartamento en este pedacito de capital resulta toda una odisea, una ardua labor que requiere mucho tiempo y sobre todo mucha paciencia.

La mayoría de la ofertas son de «apartamentos amueblados», «estudios», «para extranjero», «joven educada que trabaje y estudie», precios que sobrepasan los RD$12,000.00 y muchísimas ofertas en US$DOLARES, en este paisito, donde uno ve a un rubio de ojos azules a veces y donde sabemos español a penas, mucho menos inglés. Cuando ves una buena oferta en un buen lugar, es difícil no dudar.

¿Y que decir de esos individuos llamados «propietarios»? Los cuales utilizan argumentos o características atractivas como anzuelo, rayando a veces en la burla, como es el caso de este señor, que publica: «Apartamento de 2 HABITACIONES, cocina, bla, bla, bla». Las 2 habitaciones resultaron ser 1 y 1/4 y en ese 1/4 apenas cabía una lavadora. La cocina, sin división alguna, estaba en la sala (literalmente). Otros publican: «Apartamento en El Millón», cuando ellos saben que es en Quisqueya, otros te quieren cobrar un ojo de la cara, pero te tienes que parquear en la calle.

El lugar «PERFECTO» lo vi este fin de semana, visitando a una amiga que se acababa de mudar en el : s.

Yo quiero mi lugar perfecto. Ojalá que esta intensa búsqueda, me lleve a el.

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La pregunta eterna https://www.sheilamatias.com/la-pregunta-eterna/ https://www.sheilamatias.com/la-pregunta-eterna/#comments Thu, 13 Sep 2007 01:45:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2007/09/13/la-pregunta-eterna/ ¿Por qué la gente se empeña en llevar un seguimiento constante de tu vida? Siempre tienen una pregunta que hacerte para ponerse al tanto y emitir una opinión no solicitada. A ese cuestionamiento insoportable lo llamo «LA PREGUNTA ETERNA», y es que la gente no puede dejar de preguntar. Cuando estás soltera: – ¿Tú tienes novio?. – No. – ¡Ay! Búscate tu novio, que en estos tiempos no se puede estar sola. – Pero entra a Internet, una amiga mia consiguió un gringo por ahí y ahora se casan. – Muchacha, tú no sales. Búscate tu novio. Cuando no muy bien te metes en amores con un muchacho, te preguntan: ¿Ycuando se casan?. Yo en mi caso que duré 6 años de amores, tuve que escuchar esa pregunta como 1,753,472 veces. Cuando nos casamos pensé: «Al fin, ya no me van a preguntar los mismo» ¡Qué vá!, ahora me preguntan: ¿Y cuando van a tener niños?. Les digo con cara de paciente hipócrita: «No por ahora» y ahí es que empiezan a opinar: – ¡Ay mi hija! No es bueno esperar mucho, porque tú no sabes si puedas tenerlos. – Es bueno tener sus hijos jóven, mirame a mi, ya salí de eso. Una el otro dia me dijo: «Encarama los pies en la pared despues de». Otros me dicen: «Utede tan lento». Y no solo son los amigos o conocidos, también la familia te invade con lo mismo en toooooooooodas las reuniones: -¿Y cuando me van a dar un nieto/biznieto? Yo no me quiero morir sin ver un hijo de ustedes. Hasta nos han dicho: «Ustedes pueden tener un hijo y me lo regalan a mi». ¡¿Oooooohhhh, pero seré yo una suplidora de bebés?! Estoy segurísima de que cuando tengamos el primero, sin haberme cortado los puntos me preguntarán: ¿Y cuando viene el otro? El Dominicano es bueno, hospitalario, humilde, chistoso y alegre, pero ¡¡Como le gusta llevar cartones ajenos!!

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¿Por qué la gente se empeña en llevar un seguimiento constante de tu vida? Siempre tienen una pregunta que hacerte para ponerse al tanto y emitir una opinión no solicitada. A ese cuestionamiento insoportable lo llamo «LA PREGUNTA ETERNA», y es que la gente no puede dejar de preguntar.

Cuando estás soltera:

– ¿Tú tienes novio?.
– No.
– ¡Ay! Búscate tu novio, que en estos tiempos no se puede estar sola.
– Pero entra a Internet, una amiga mia consiguió un gringo por ahí y ahora se casan.
– Muchacha, tú no sales. Búscate tu novio.

Cuando no muy bien te metes en amores con un muchacho, te preguntan: ¿Ycuando se casan?. Yo en mi caso que duré 6 años de amores, tuve que escuchar esa pregunta como 1,753,472 veces.

Cuando nos casamos pensé: «Al fin, ya no me van a preguntar los mismo» ¡Qué vá!, ahora me preguntan: ¿Y cuando van a tener niños?. Les digo con cara de paciente hipócrita: «No por ahora» y ahí es que empiezan a opinar:

– ¡Ay mi hija! No es bueno esperar mucho, porque tú no sabes si puedas tenerlos.

– Es bueno tener sus hijos jóven, mirame a mi, ya salí de eso.

Una el otro dia me dijo: «Encarama los pies en la pared despues de».

Otros me dicen: «Utede tan lento».

Y no solo son los amigos o conocidos, también la familia te invade con lo mismo en toooooooooodas las reuniones:

-¿Y cuando me van a dar un nieto/biznieto? Yo no me quiero morir sin ver un hijo de ustedes.

Hasta nos han dicho: «Ustedes pueden tener un hijo y me lo regalan a mi». ¡¿Oooooohhhh, pero seré yo una suplidora de bebés?!

Estoy segurísima de que cuando tengamos el primero, sin haberme cortado los puntos me preguntarán: ¿Y cuando viene el otro?

El Dominicano es bueno, hospitalario, humilde, chistoso y alegre, pero ¡¡Como le gusta llevar cartones ajenos!!

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¡Como corren! https://www.sheilamatias.com/como-corren/ https://www.sheilamatias.com/como-corren/#comments Mon, 03 Sep 2007 22:05:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2007/09/03/como-corren/ ¡Ay mi hija, ahora es que empiezan a correr!. Todavia recuerdo con la cara y el tono que me lo dijo mi mamá, refiriéndose a los años, el mismo día que cumplí 15. Y no se equivocaba. De esa frase hace ya 10 años y 8 meses y pareciera que fué hace poco que trataba de hacerme entender que la vida es corta. Haciendo memoria y tratando de ver un poco en mi, es mucho lo que he logrado, lo que no; lo que he aprendido, lo que no; lo que he hecho, lo que no he hecho; lo que he obtenido y lo que aún me falta por alcanzar, quizá por represión, timidez o simplemente por no haber estado en el momento preciso a la hora precisa. Son solo 10 años, nadie se los come de sal, es verdad, pero ¡Dios, como corren!. Quizá en otro momento vuelva a hacerme un auto análisis y espero contar con las cosas que hasta hoy no he logrado, hecho, aprendido u obtenido. A mi se aplica, la frase que diría algún día, aquel filósofo griego: ¡¡Aún nos falta mucho por hacer!!

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¡Ay mi hija, ahora es que empiezan a correr!. Todavia recuerdo con la cara y el tono que me lo dijo mi mamá, refiriéndose a los años, el mismo día que cumplí 15. Y no se equivocaba. De esa frase hace ya 10 años y 8 meses y pareciera que fué hace poco que trataba de hacerme entender que la vida es corta.

Haciendo memoria y tratando de ver un poco en mi, es mucho lo que he logrado, lo que no; lo que he aprendido, lo que no; lo que he hecho, lo que no he hecho; lo que he obtenido y lo que aún me falta por alcanzar, quizá por represión, timidez o simplemente por no haber estado en el momento preciso a la hora precisa.

Son solo 10 años, nadie se los come de sal, es verdad, pero ¡Dios, como corren!.

Quizá en otro momento vuelva a hacerme un auto análisis y espero contar con las cosas que hasta hoy no he logrado, hecho, aprendido u obtenido.

A mi se aplica, la frase que diría algún día, aquel filósofo griego: ¡¡Aún nos falta mucho por hacer!!

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