Reflexiones - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com Mon, 12 Jan 2026 21:21:46 +0000 es hourly 1 https://www.sheilamatias.com/wp-content/uploads/2019/05/cropped-icono-blog-AFDS-2-32x32.png Reflexiones - Sheila Matias https://www.sheilamatias.com 32 32 149608115 Así fue mi 2025 https://www.sheilamatias.com/asi-fue-mi-2025/ https://www.sheilamatias.com/asi-fue-mi-2025/#respond Mon, 12 Jan 2026 21:21:34 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=13002 Raro, convulso, mezquino y cruel, pero muy a pesar de todo, especial; así se sintió para mi el 2025, un año de pérdida en todo el sentido de la palabra, de sacudidas y de un gran despertar. En el que tuve que sentir el piso moverse debajo de mi para abrir los ojos a situaciones y conductas de las que no era consciente, razón por la que, aún con todo lo que removió y con mi deseo de darlo por terminado, agradezco mucho el aprendizaje que trajo consigo el pasado año. La mayor parte del tiempo, mi foco estuvo en la salud mental y, aunque también tuve que poner ojo en la física, alcanzar el bienestar emocional fue mi principal propósito. Tuve que parar para poder avanzar, así como suena de contradictorio. Este, al igual que un poco de años atrás, fue un fin de año que pasamos en familia y alejados de la ciudad, entre el agradable clima de la montaña, fogatas y mucha naturaleza. El último día del año fue de compartir, pero antes de la cuenta regresiva, hicimos una pausa para no perdernos el capítulo final de Stranger Things. En cuanto a la Navidad, es la primera vez en muchos años que el espíritu navideño parecía visitarme, para luego cambiar de opinión. No hice más de lo primordial en estas fechas (nada de juntes en exceso, ni actividades para los que no me da la vida), lo cual está bien, pero a lo que me refiero es que, no logré sentirme festiva la mayor parte del tiempo, y esto es algo que parece no haberme pasado solo a mi, pues luego vi en redes, comentarios de otras personas que también viven en República Dominicana, afirmando que no habían sentido el ambiente navideño como de costumbre, podría decirse que fueron una navidades «frías» para muchos, pero lo bueno de este lado y que perdurará para el recuerdo es que, durante uno de los días en los que recibí la visita del espíritu navideño, me surgió la idea de celebrar la cena de Nochebuena en mi casa. Luego de tomar la decisión en conjunto, fuimos anfitriones para mi familia y la de mi esposo, puse una mesa linda como tenía planeado, y preparé un menú que, aunque tradicional, tuvo unos toques de novedad, como una ensalada con lechuga, uvas, manzanas y un aderezo con base de yogurt griego, que gustó mucho. En general, fue una cena a nuestros términos, pero procurando que todos se sintieran a gusto y por los comentarios del día siguiente, creo que lo logramos. Sobre mi presencia en redes sociales, esta fue casi nula. Mi última historia de Instagram, que es la red social que más uso, tiene fecha de febrero, lo que se traduce en casi un año sin publicar, ni posts ni historias. Si, pienso volver, más temprano que tarde, pero por el momento, prefiero crear por aquí. Si hay algo que debo resaltar en mi resumen de fin de año es que el 2025 nos regaló a nuestro gato, el precioso más chiquito de la casa, la cosa más chula, tierna y amorosa de cuatro patas. Confieso que estoy enamorada de nuestro felino y, aunque en teoría es hijo de mi hijo, nos tiene a todos en casa con corazoncitos pintados en la cara, no es para menos, si trajo consigo mucha alegría a nuestro hogar. Otro punto, por demás importante es que, hacia el final de estos doce meses, me acerqué más a Dios y su Palabra y, aquí me encuentro, buscando conocer más de esta y afianzar mi relación con Él. Retrocediendo un poco a inicios de año, celebramos mi cumpleaños también alejados, pero en lugar de montaña, entre la sal y la arena de Puerto Plata. Fue un día que, aunque no planeado por entero, disfruté muchísimo. En el renglón lectura, tuve un gran bloqueo lector durante meses, mi lectura se vio interrumpida por diversos motivos, pero aún así, logré leer 7 libros y según mi Goodreads, 2465 páginas, lo cual no me parece mal. Te brindaré más detalles de cuáles fueron estos libros en un próximo post. A grandes rasgos, del 2025 no tengo mayores puntos «publicables» que documentar, pues hay cosas que prefiero quedármelas para mi, lo que si puedo volver a resaltar es que el crecimiento que experimenté fue del lado interior, fue un año de aprendizajes, de verme cara a cara con la realidad, de no aprender a dar la vida por sentado y de demostrarles a los más míos que los amo. Un año que me reafirmó que esto es un ratico y que PRIORIZAR la felicidad y los momentos con familia y amigos, es obligatorio. En resumen, el año 2025 fue, ALECCIONADOR. ¿PARA ESTE 2026? Tengo metas, porque ya dejé de resistirme a ellas, pero si hay algo que quiero antes que todo, ahora y en el tiempo que Dios decida es, VIVIR, no en el futuro, ni en el pasado, sino en el presente, un paso a la vez y aprovechando al máximo cada momento de alegría que me traigan sus días. Deseo para ti lo mismo, acompañado de salud y mucha paz. ¡Qué tengas un muy feliz 2026! Sheila ❤️

The post Así fue mi 2025 first appeared on Sheila Matias.

]]>
Raro, convulso, mezquino y cruel, pero muy a pesar de todo, especial; así se sintió para mi el 2025, un año de pérdida en todo el sentido de la palabra, de sacudidas y de un gran despertar. En el que tuve que sentir el piso moverse debajo de mi para abrir los ojos a situaciones y conductas de las que no era consciente, razón por la que, aún con todo lo que removió y con mi deseo de darlo por terminado, agradezco mucho el aprendizaje que trajo consigo el pasado año.

La mayor parte del tiempo, mi foco estuvo en la salud mental y, aunque también tuve que poner ojo en la física, alcanzar el bienestar emocional fue mi principal propósito. Tuve que parar para poder avanzar, así como suena de contradictorio.

Este, al igual que un poco de años atrás, fue un fin de año que pasamos en familia y alejados de la ciudad, entre el agradable clima de la montaña, fogatas y mucha naturaleza. El último día del año fue de compartir, pero antes de la cuenta regresiva, hicimos una pausa para no perdernos el capítulo final de Stranger Things.

En cuanto a la Navidad, es la primera vez en muchos años que el espíritu navideño parecía visitarme, para luego cambiar de opinión. No hice más de lo primordial en estas fechas (nada de juntes en exceso, ni actividades para los que no me da la vida), lo cual está bien, pero a lo que me refiero es que, no logré sentirme festiva la mayor parte del tiempo, y esto es algo que parece no haberme pasado solo a mi, pues luego vi en redes, comentarios de otras personas que también viven en República Dominicana, afirmando que no habían sentido el ambiente navideño como de costumbre, podría decirse que fueron una navidades «frías» para muchos, pero lo bueno de este lado y que perdurará para el recuerdo es que, durante uno de los días en los que recibí la visita del espíritu navideño, me surgió la idea de celebrar la cena de Nochebuena en mi casa. Luego de tomar la decisión en conjunto, fuimos anfitriones para mi familia y la de mi esposo, puse una mesa linda como tenía planeado, y preparé un menú que, aunque tradicional, tuvo unos toques de novedad, como una ensalada con lechuga, uvas, manzanas y un aderezo con base de yogurt griego, que gustó mucho. En general, fue una cena a nuestros términos, pero procurando que todos se sintieran a gusto y por los comentarios del día siguiente, creo que lo logramos.

Sobre mi presencia en redes sociales, esta fue casi nula. Mi última historia de Instagram, que es la red social que más uso, tiene fecha de febrero, lo que se traduce en casi un año sin publicar, ni posts ni historias. Si, pienso volver, más temprano que tarde, pero por el momento, prefiero crear por aquí.

Si hay algo que debo resaltar en mi resumen de fin de año es que el 2025 nos regaló a nuestro gato, el precioso más chiquito de la casa, la cosa más chula, tierna y amorosa de cuatro patas. Confieso que estoy enamorada de nuestro felino y, aunque en teoría es hijo de mi hijo, nos tiene a todos en casa con corazoncitos pintados en la cara, no es para menos, si trajo consigo mucha alegría a nuestro hogar.

Otro punto, por demás importante es que, hacia el final de estos doce meses, me acerqué más a Dios y su Palabra y, aquí me encuentro, buscando conocer más de esta y afianzar mi relación con Él.

Retrocediendo un poco a inicios de año, celebramos mi cumpleaños también alejados, pero en lugar de montaña, entre la sal y la arena de Puerto Plata. Fue un día que, aunque no planeado por entero, disfruté muchísimo.

En el renglón lectura, tuve un gran bloqueo lector durante meses, mi lectura se vio interrumpida por diversos motivos, pero aún así, logré leer 7 libros y según mi Goodreads, 2465 páginas, lo cual no me parece mal. Te brindaré más detalles de cuáles fueron estos libros en un próximo post.

A grandes rasgos, del 2025 no tengo mayores puntos «publicables» que documentar, pues hay cosas que prefiero quedármelas para mi, lo que si puedo volver a resaltar es que el crecimiento que experimenté fue del lado interior, fue un año de aprendizajes, de verme cara a cara con la realidad, de no aprender a dar la vida por sentado y de demostrarles a los más míos que los amo. Un año que me reafirmó que esto es un ratico y que PRIORIZAR la felicidad y los momentos con familia y amigos, es obligatorio.

En resumen, el año 2025 fue, ALECCIONADOR.

¿PARA ESTE 2026?

Tengo metas, porque ya dejé de resistirme a ellas, pero si hay algo que quiero antes que todo, ahora y en el tiempo que Dios decida es, VIVIR, no en el futuro, ni en el pasado, sino en el presente, un paso a la vez y aprovechando al máximo cada momento de alegría que me traigan sus días. Deseo para ti lo mismo, acompañado de salud y mucha paz.

¡Qué tengas un muy feliz 2026!

Sheila ❤

The post Así fue mi 2025 first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/asi-fue-mi-2025/feed/ 0 13002
Encontrando alegría en lo olvidado https://www.sheilamatias.com/encontrando-alegria-en-lo-olvidado/ https://www.sheilamatias.com/encontrando-alegria-en-lo-olvidado/#respond Thu, 25 Apr 2024 22:56:43 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=8730 El otro día me surgió el pensamiento, sobre cómo, mientras la vida va pasando, muchos de nosotros vamos dejando de lado aquellas cosas que nos apasionan, aquello que invade nuestro cuerpo de alegría mientras lo hacemos, eso que en palabras breves, nos hace felices. Es muy común sentir que no tenemos tiempo para esa afición, pasatiempo, disciplina, talento, tú llámalo como quieras, al que antes le dedicábamos nuestras horas sin pensarlo dos veces. En mi caso es este blog, antes me resultaba más fácil brindarle mi atención total, por supuesto, hay que poner sobre la mesa que cuando empecé era apenas el 2007 y muchísimo ha cambiado desde ese tiempo hacia acá. Aunque igual, no tenía hijos, pero tenía un trabajo de 8 a 5, un nuevo hogar, esposo y responsabilidades personales y aún así encontraba ese espacio para escribir aunque fuera un post a la semana. Y ese es mi punto, si eres un adulto funcional las responsabilidades estarán, pero es que casi siempre, al vernos arropados por nuestras responsabilidades, eso que nos sigue gustando y que nos apasiona, se ve desplazado y muchas veces enterrado, es como si no supiéramos convivir con el deber y el ser. A mí me encanta mi blog, tener este rincón tan mío, me ha fascinado desde que empecé con el nombre «A falta de psicólogo» en Blogger por allá en la primera década de los 2000; luego cuando me mudé a WordPress y también cuando decidí cambiar de nombre a sheilamatias.com, tener un dominio propio y un alojamiento pagado, para que mi blog fuera mío. En todos esos momentos, alimentar este espacio ha sido una recompensa personal muy gratificante, pero pasó eso que te contaba unas líneas atrás, me olvidé de lo mucho que me gusta escribir y de darle vida a este mi pequeño mundo, mi blog. Y bueno, sí, los blogs parecieran estar muriendo, de hecho, muchos de los blogs que leía, que me gustaban y que visitaba frecuentemente, de un día para otro ya no estaban, sin embargo, hay otros que continúan vivos y que la gente aún los lee, de hecho, para algunos resulta en una fuente de ingresos. Sumado al motivo principal por el que he estado subiendo tan poco contenido en los últimos años, estoy muy segura de que está el haber perdido de vista la razón primordial por la cual surgieron dicha cuenta y este blog y es escribir. Y ha pasado porque en su momento me he dejado llevar por las recomendaciones de aquellos que te dicen «debes tener un feed cohesivo», «debes escribir títulos que enganchen», «debes crear y escribir sobre lo que la gente quiere leer» y bueno, se me olvidó que esto aquí se trata de lo que tengo que decir, más de lo que tengo que demostrar, que si me llevo de la rapidez, de lo inmediato, de lo «correcto», la ilusión se va y al final esto se irá muriendo y yo eso aún no lo quiero, pues por algo sigo aquí, aunque mis posts sean como un fenómeno de esos que ocurren cada cierta cantidad de tiempo. Ahora mismo estoy en un proceso de priorizarme y con ello nace el propósito de volver a dar vida a mi blog; de volver a escribir; de diseñar y crear cosas que te sean útiles, pero que sean creadas desde lo genuino; de dar calor a lo que me invade de alegría a mí. Yo quiero «consumir menos y crear más», como escuché por algún lado, que si solo me leen mi esposo y mi mamá, no hay problema, pero si hay alguien que quiera escuchar lo que tengo que decir, de consumir lo que les pueda dar, pues mejor. Y sé que las redes sociales son mi principal competidor, que ofrecen contenido rápido y que no todo el mundo tiene tiempo, ni quiere sentarse a leer 2; 3; 5 párrafos, cuando pueden consumir algo en un video de varios segundos. Pero vuelvo a mi punto, no quiero dejar de escribir, ni de crear, porque no solo estaría muriendo mi espacio en la web, sino porque como lo que ocurre cuando dejas de aprender, cuando dejas de crear, se te muere el alma. Posdata: Usé la foto de un banco de imagenes porque a veces, por esperar para producir una propia, se me quedan posts engavetados, así que de vuelta a otro de los puntos, que llevarme de lo «correcto» no mate la ilusion. Foto de Brooke Cagle en Unsplash

The post Encontrando alegría en lo olvidado first appeared on Sheila Matias.

]]>
El otro día me surgió el pensamiento, sobre cómo, mientras la vida va pasando, muchos de nosotros vamos dejando de lado aquellas cosas que nos apasionan, aquello que invade nuestro cuerpo de alegría mientras lo hacemos, eso que en palabras breves, nos hace felices. Es muy común sentir que no tenemos tiempo para esa afición, pasatiempo, disciplina, talento, tú llámalo como quieras, al que antes le dedicábamos nuestras horas sin pensarlo dos veces. En mi caso es este blog, antes me resultaba más fácil brindarle mi atención total, por supuesto, hay que poner sobre la mesa que cuando empecé era apenas el 2007 y muchísimo ha cambiado desde ese tiempo hacia acá. Aunque igual, no tenía hijos, pero tenía un trabajo de 8 a 5, un nuevo hogar, esposo y responsabilidades personales y aún así encontraba ese espacio para escribir aunque fuera un post a la semana. Y ese es mi punto, si eres un adulto funcional las responsabilidades estarán, pero es que casi siempre, al vernos arropados por nuestras responsabilidades, eso que nos sigue gustando y que nos apasiona, se ve desplazado y muchas veces enterrado, es como si no supiéramos convivir con el deber y el ser.

A mí me encanta mi blog, tener este rincón tan mío, me ha fascinado desde que empecé con el nombre «A falta de psicólogo» en Blogger por allá en la primera década de los 2000; luego cuando me mudé a WordPress y también cuando decidí cambiar de nombre a sheilamatias.com, tener un dominio propio y un alojamiento pagado, para que mi blog fuera mío. En todos esos momentos, alimentar este espacio ha sido una recompensa personal muy gratificante, pero pasó eso que te contaba unas líneas atrás, me olvidé de lo mucho que me gusta escribir y de darle vida a este mi pequeño mundo, mi blog. Y bueno, sí, los blogs parecieran estar muriendo, de hecho, muchos de los blogs que leía, que me gustaban y que visitaba frecuentemente, de un día para otro ya no estaban, sin embargo, hay otros que continúan vivos y que la gente aún los lee, de hecho, para algunos resulta en una fuente de ingresos.

Sumado al motivo principal por el que he estado subiendo tan poco contenido en los últimos años, estoy muy segura de que está el haber perdido de vista la razón primordial por la cual surgieron dicha cuenta y este blog y es escribir. Y ha pasado porque en su momento me he dejado llevar por las recomendaciones de aquellos que te dicen «debes tener un feed cohesivo», «debes escribir títulos que enganchen», «debes crear y escribir sobre lo que la gente quiere leer» y bueno, se me olvidó que esto aquí se trata de lo que tengo que decir, más de lo que tengo que demostrar, que si me llevo de la rapidez, de lo inmediato, de lo «correcto», la ilusión se va y al final esto se irá muriendo y yo eso aún no lo quiero, pues por algo sigo aquí, aunque mis posts sean como un fenómeno de esos que ocurren cada cierta cantidad de tiempo.

Ahora mismo estoy en un proceso de priorizarme y con ello nace el propósito de volver a dar vida a mi blog; de volver a escribir; de diseñar y crear cosas que te sean útiles, pero que sean creadas desde lo genuino; de dar calor a lo que me invade de alegría a mí. Yo quiero «consumir menos y crear más», como escuché por algún lado, que si solo me leen mi esposo y mi mamá, no hay problema, pero si hay alguien que quiera escuchar lo que tengo que decir, de consumir lo que les pueda dar, pues mejor. Y sé que las redes sociales son mi principal competidor, que ofrecen contenido rápido y que no todo el mundo tiene tiempo, ni quiere sentarse a leer 2; 3; 5 párrafos, cuando pueden consumir algo en un video de varios segundos. Pero vuelvo a mi punto, no quiero dejar de escribir, ni de crear, porque no solo estaría muriendo mi espacio en la web, sino porque como lo que ocurre cuando dejas de aprender, cuando dejas de crear, se te muere el alma.

Posdata: Usé la foto de un banco de imagenes porque a veces, por esperar para producir una propia, se me quedan posts engavetados, así que de vuelta a otro de los puntos, que llevarme de lo «correcto» no mate la ilusion.

Foto de Brooke Cagle en Unsplash

The post Encontrando alegría en lo olvidado first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/encontrando-alegria-en-lo-olvidado/feed/ 0 8730
Una carta a mi maternidad https://www.sheilamatias.com/una-carta-a-mi-maternidad/ https://www.sheilamatias.com/una-carta-a-mi-maternidad/#respond Tue, 30 May 2023 13:18:18 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=6161 Tuve que rectificar. Iba a empezar escribiendo que ser madre es uno de mis trabajos más importantes, pero la verdad es que ser madre es mi trabajo MÁS importante. Tener que poner en alerta todos mis sentidos, repartir mi energía, tiempo y espacio en mi día y en mi cerebro para mantener con vida a los dos seres que nacieron de mi, no es poca cosa. Y a mi, que llevo 13 años desde que con mucho anhelo me convertí en madre, aún me entran los nervios cuando me detengo a pensar en la enorme responsabilidad que tengo. Pero aún así, con todo y sus variados matices, la maternidad trae sus recompensas y todo cobra sentido. Ser madre me ha hecho sentir las más profundas emociones. He experimentado las mayores alegrías, muchas horas de risas y de momentos que se sienten como magia, pero también he sentido terror, cuando alguno de mis hijos se perdió por un microsegundo en el supermercado o cuando tuve que correr a emergencias a tratar una fiebre que no bajaba. Siendo madre muchas veces he tenido que cerrar y limitar mi círculo, para proteger a los míos y protegerme a mi, pero también he deseado más compañía, brazos extra y sentirme menos sola. Me he encontrado preguntándome constantemente si lo estoy haciendo bien. Me he dado palmaditas de felicitación en el hombro y otras he estado cabizbaja, porque he metido la pata muy hondo. Ser madre es lidiar con la actitud adolescente de mi hijo y otras abrirle los brazos cuando busca mi calor antes de dormir. Es verlos buscándome dentro del público en la velada del colegio, mientras yo agito los brazos y hago movimientos locos, para asegurarme de que me vean y sepan que estoy muy feliz de estar ahí por ellos. Siendo madre me he visto con el extraño deseo repentino de tomar un cohete a la luna para escapar de la realidad, pero también me he quedado despierta viéndolos dormir y en ocasiones no he parado de hablar de ellos, cuando se quedan donde la abuela y puedo tener un tiempo para mi. Siendo madre he trabajado en ser una versión distinta a la de mis padres y muchas otras tantas me he escuchado hablando y actuando exactamente como ellos. Unas veces rechazándolo y otras aceptándolo. Intento aprender todos los días, de mis errores, de mis tropiezos y de mis propios hijos. Intento de honrar cada día, con mi mayor esfuerzo, la tarea que se me ha encomendado. Soy consciente de que la maternidad no es un cuento de hadas, pero también puede ser vivida de una forma muy hermosa. Es saber que puede ser de colores brillantes y otras grises. La maternidad no es lineal, es muchas veces estar abajo y muchas estar arriba, es ser niño otra vez y otras afrontar los mayores retos. Es difícil, es retadora, es satisfactoria y vuelvo y digo, hermosa. Sheila ❤️

The post Una carta a mi maternidad first appeared on Sheila Matias.

]]>
Tuve que rectificar. Iba a empezar escribiendo que ser madre es uno de mis trabajos más importantes, pero la verdad es que ser madre es mi trabajo MÁS importante. Tener que poner en alerta todos mis sentidos, repartir mi energía, tiempo y espacio en mi día y en mi cerebro para mantener con vida a los dos seres que nacieron de mi, no es poca cosa. Y a mi, que llevo 13 años desde que con mucho anhelo me convertí en madre, aún me entran los nervios cuando me detengo a pensar en la enorme responsabilidad que tengo. Pero aún así, con todo y sus variados matices, la maternidad trae sus recompensas y todo cobra sentido.

Ser madre me ha hecho sentir las más profundas emociones. He experimentado las mayores alegrías, muchas horas de risas y de momentos que se sienten como magia, pero también he sentido terror, cuando alguno de mis hijos se perdió por un microsegundo en el supermercado o cuando tuve que correr a emergencias a tratar una fiebre que no bajaba.

Siendo madre muchas veces he tenido que cerrar y limitar mi círculo, para proteger a los míos y protegerme a mi, pero también he deseado más compañía, brazos extra y sentirme menos sola.

Me he encontrado preguntándome constantemente si lo estoy haciendo bien. Me he dado palmaditas de felicitación en el hombro y otras he estado cabizbaja, porque he metido la pata muy hondo.

Ser madre es lidiar con la actitud adolescente de mi hijo y otras abrirle los brazos cuando busca mi calor antes de dormir.

Es verlos buscándome dentro del público en la velada del colegio, mientras yo agito los brazos y hago movimientos locos, para asegurarme de que me vean y sepan que estoy muy feliz de estar ahí por ellos.

Siendo madre me he visto con el extraño deseo repentino de tomar un cohete a la luna para escapar de la realidad, pero también me he quedado despierta viéndolos dormir y en ocasiones no he parado de hablar de ellos, cuando se quedan donde la abuela y puedo tener un tiempo para mi.

Siendo madre he trabajado en ser una versión distinta a la de mis padres y muchas otras tantas me he escuchado hablando y actuando exactamente como ellos. Unas veces rechazándolo y otras aceptándolo.

Intento aprender todos los días, de mis errores, de mis tropiezos y de mis propios hijos. Intento de honrar cada día, con mi mayor esfuerzo, la tarea que se me ha encomendado.

Soy consciente de que la maternidad no es un cuento de hadas, pero también puede ser vivida de una forma muy hermosa. Es saber que puede ser de colores brillantes y otras grises. La maternidad no es lineal, es muchas veces estar abajo y muchas estar arriba, es ser niño otra vez y otras afrontar los mayores retos. Es difícil, es retadora, es satisfactoria y vuelvo y digo, hermosa.

Sheila ❤

The post Una carta a mi maternidad first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/una-carta-a-mi-maternidad/feed/ 0 6161
QUÉ HE APRENDIDO AL LLEGAR A MIS 41 https://www.sheilamatias.com/que-he-aprendido-al-llegar-a-mis-41/ https://www.sheilamatias.com/que-he-aprendido-al-llegar-a-mis-41/#respond Mon, 16 Jan 2023 15:08:02 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=3592 Hace una semana fue mi cumpleaños y quiero contarte un secreto, este post lo escribí el año pasado, cuando cumplí cuarenta, pero le ponía fecha de publicación y nunca lo publicaba, no sé porque, pero me invadía la duda de si resultaría relevante para alguien compartir las lecciones que me ha enseñado la vida, hasta ahora que cumplí mis cuarenta y uno. Y si he de ser más sincera aún, reconozco que hablar de mi edad, a mi me resulta un poco intimidante…¡Ya sé, ya sé! La edad no es más que un número, porque si a esto es a lo que la sociedad le ha puesto tanto peso y a lo que, sobre todo en décadas anteriores, se llamaba «viejo» o «vieja», déjame decirte que en realidad no se siente así, pero a veces desaprender y deshacerse de tabúes puede ser un trabajo más arduo del que se piensa. Creo que todo se debe a la construcción errónea que me hice desde pequeña, cuando mi percepción de una persona «vieja» era de alguien a partir de los cuarenta, pensamiento impuesto por una sociedad que nos hace creer que se deben tener límites según los años cumplidos y que propaga sus creencias en el pensar de los demás, por eso repito, llegar a esta edad no se siente para nada así. No se es viejo a los cuarenta y no lo digo para auto reconfortarme, es como me siento en este preciso instante. Obviamente, y creo que esto variará de persona a persona, no se siente como tener veinticinco o veinte y si, puede haber un aumento de los achaques (y lo digo yo, una persona que no suele ejercitarse y que no tiene la mejor alimentación), pero lo cierto es que la edad es eso, un número y romper con las limitaciones mentales para lograr las cosas que queremos lograr, a pesar de lo que nos digan, empieza con un trabajo personal, en el que tomas tus propias decisiones y te responsabilizarme por ellas. Yo empiezo en este mismo instante, al hablar libremente de mis años, porque si hay algo que no se compara a tener veinte o treinta es la experiencia adquirida, aprendizajes que te deja el tiempo vivido y que estoy consciente que serán más o quizás otros cuando, si Dios lo permite, cumpla 60. ¿Qué he aprendido al llegar a los cuarenta y uno? Pues te cuento: A ACEPTARME COMO SOY Y NO COMO QUIERAN LOS DEMÁS: Liberarse del tratar de encajar es muy reconfortante, antes me culpaba porque sentía que quizás no era todo lo que los demás esperaban de mi y con los años aprendí que yo soy yo, soy como soy y que mientras no haga daño a nadie, debo aceptarme, trabajar en mis defectos si es necesario, pero tratar de hacer feliz al mundo, solo para que esté conforme, ya no es lo mío. NO USAR MAQUILLAJE Y TACONES ESTÁ BIEN: Ser dominicano, o mas bien latino, supone que se entienda que las mujeres tienen ciertas exigencias sociales, solo por serlo, la mujer debe siempre andar maquillada y en tacones, es lo que se impuso a mi generación y aunque si, me gusta hacerlo de vez en cuando y dependiendo de la ocasión, siempre me voy a inclinar por no llevarlos y aún así celebro y halago a quien le gusta. Cuando hice las pases con eso y ya no escuchaba lo que los demás decían al respecto, saqué una piedra de mi mochila. HAY QUE CREAR MÁS MOMENTOS DE ALEGRÍA Te lo contaba el otro día en este post. Parte de estar vivo supone vivir momentos duros, desilusiones, corazones rotos, tristezas, angustias, dolor, pero también supone vivir alegrías y felicidad. Mi premisa de hace algunos años es que debemos crear más momentos felices, más momentos de alegría, amar más, abrazar más, los momentos duros llegan solos. TODO PASA, LO BUENO Y LO MALO Cuando estás pasando un momento difícil, puedes llegar a sentir como que nunca saldrás de el, pero cuando al pasar el tiempo logras verlos como algo lejano, es cuando entiendes que todo pasa. Los años me enseñaron que las situaciones no son eternas, ni las buenas, ni las malas, lo que me ayudó a sobrepasar los procesos y los retos de la vida con más calma y a aceptarlos con un poco más de entendimiento, así como a disfrutar de los buenos sin apego. LAS RELACIONES CAMBIAN Y ACABAN Hay relaciones duraderas, de amistad, familiares, noviazgo, conyugales, laborales, pero no siempre es así y muchas veces nos quedamos en ellas más por lealtad que por el bien que nos hacen. Y aunque pongo esto como un aprendizaje de mis cuarenta y uno, nunca me he quedado donde no se sienta bien, es que las relaciones, no importa de qué tipo, deben nutrirte. Una relación en la que te sientas juzgado, humillado, ridiculizado o simplemente mal, no vale la pena y quedarte en ella evitará que te pierdas de las verdaderas. HAY QUE NUTRIR A NUESTRO NIÑO INTERIOR: Este es uno de mis aprendizajes más recientes e irónicamente me lo trajo el confinamiento. Al estar con mis hijos más tiempo en casa, he jugado más y he tenido más oportunidades de ponerme a su altura, trayendo de vuelta sensaciones que parecía tener olvidadas. Sin dejar de lado mis responsabilidades, me he permitido sacar a mi niña interior a pasear y no pretendo volver a dejar que se vuelva a esconder. La noticia es que no tienes que tener hijos para hacerlo, recuerda lo que te gustaba hacer de niño o niña y hazlo, consiéntete, juega, haz algo creativo sin expectativas en el resultado, verás lo bien que se siente. SE PUEDE RECHAZAR EL PASADO Estamos hechos de historias y nuestros aprendizajes nos moldean, pero también podemos desaprenderlos y aunque en el pasado podemos haber tenido situaciones que no deseamos repetir, puedes escribir una historia distinta para quienes dependen de ti. MANTENERTE APRENDIENDO LE DA SABOR A LA VIDA Aprender […]

The post QUÉ HE APRENDIDO AL LLEGAR A MIS 41 first appeared on Sheila Matias.

]]>
Hace una semana fue mi cumpleaños y quiero contarte un secreto, este post lo escribí el año pasado, cuando cumplí cuarenta, pero le ponía fecha de publicación y nunca lo publicaba, no sé porque, pero me invadía la duda de si resultaría relevante para alguien compartir las lecciones que me ha enseñado la vida, hasta ahora que cumplí mis cuarenta y uno. Y si he de ser más sincera aún, reconozco que hablar de mi edad, a mi me resulta un poco intimidante…¡Ya sé, ya sé! La edad no es más que un número, porque si a esto es a lo que la sociedad le ha puesto tanto peso y a lo que, sobre todo en décadas anteriores, se llamaba «viejo» o «vieja», déjame decirte que en realidad no se siente así, pero a veces desaprender y deshacerse de tabúes puede ser un trabajo más arduo del que se piensa.

Creo que todo se debe a la construcción errónea que me hice desde pequeña, cuando mi percepción de una persona «vieja» era de alguien a partir de los cuarenta, pensamiento impuesto por una sociedad que nos hace creer que se deben tener límites según los años cumplidos y que propaga sus creencias en el pensar de los demás, por eso repito, llegar a esta edad no se siente para nada así. No se es viejo a los cuarenta y no lo digo para auto reconfortarme, es como me siento en este preciso instante. Obviamente, y creo que esto variará de persona a persona, no se siente como tener veinticinco o veinte y si, puede haber un aumento de los achaques (y lo digo yo, una persona que no suele ejercitarse y que no tiene la mejor alimentación), pero lo cierto es que la edad es eso, un número y romper con las limitaciones mentales para lograr las cosas que queremos lograr, a pesar de lo que nos digan, empieza con un trabajo personal, en el que tomas tus propias decisiones y te responsabilizarme por ellas.

Yo empiezo en este mismo instante, al hablar libremente de mis años, porque si hay algo que no se compara a tener veinte o treinta es la experiencia adquirida, aprendizajes que te deja el tiempo vivido y que estoy consciente que serán más o quizás otros cuando, si Dios lo permite, cumpla 60.

¿Qué he aprendido al llegar a los cuarenta y uno? Pues te cuento:

A ACEPTARME COMO SOY Y NO COMO QUIERAN LOS DEMÁS:

Liberarse del tratar de encajar es muy reconfortante, antes me culpaba porque sentía que quizás no era todo lo que los demás esperaban de mi y con los años aprendí que yo soy yo, soy como soy y que mientras no haga daño a nadie, debo aceptarme, trabajar en mis defectos si es necesario, pero tratar de hacer feliz al mundo, solo para que esté conforme, ya no es lo mío.

NO USAR MAQUILLAJE Y TACONES ESTÁ BIEN:

Ser dominicano, o mas bien latino, supone que se entienda que las mujeres tienen ciertas exigencias sociales, solo por serlo, la mujer debe siempre andar maquillada y en tacones, es lo que se impuso a mi generación y aunque si, me gusta hacerlo de vez en cuando y dependiendo de la ocasión, siempre me voy a inclinar por no llevarlos y aún así celebro y halago a quien le gusta. Cuando hice las pases con eso y ya no escuchaba lo que los demás decían al respecto, saqué una piedra de mi mochila.

HAY QUE CREAR MÁS MOMENTOS DE ALEGRÍA

Te lo contaba el otro día en este post. Parte de estar vivo supone vivir momentos duros, desilusiones, corazones rotos, tristezas, angustias, dolor, pero también supone vivir alegrías y felicidad. Mi premisa de hace algunos años es que debemos crear más momentos felices, más momentos de alegría, amar más, abrazar más, los momentos duros llegan solos.

TODO PASA, LO BUENO Y LO MALO

Cuando estás pasando un momento difícil, puedes llegar a sentir como que nunca saldrás de el, pero cuando al pasar el tiempo logras verlos como algo lejano, es cuando entiendes que todo pasa. Los años me enseñaron que las situaciones no son eternas, ni las buenas, ni las malas, lo que me ayudó a sobrepasar los procesos y los retos de la vida con más calma y a aceptarlos con un poco más de entendimiento, así como a disfrutar de los buenos sin apego.

LAS RELACIONES CAMBIAN Y ACABAN

Hay relaciones duraderas, de amistad, familiares, noviazgo, conyugales, laborales, pero no siempre es así y muchas veces nos quedamos en ellas más por lealtad que por el bien que nos hacen. Y aunque pongo esto como un aprendizaje de mis cuarenta y uno, nunca me he quedado donde no se sienta bien, es que las relaciones, no importa de qué tipo, deben nutrirte. Una relación en la que te sientas juzgado, humillado, ridiculizado o simplemente mal, no vale la pena y quedarte en ella evitará que te pierdas de las verdaderas.

HAY QUE NUTRIR A NUESTRO NIÑO INTERIOR:

Este es uno de mis aprendizajes más recientes e irónicamente me lo trajo el confinamiento. Al estar con mis hijos más tiempo en casa, he jugado más y he tenido más oportunidades de ponerme a su altura, trayendo de vuelta sensaciones que parecía tener olvidadas. Sin dejar de lado mis responsabilidades, me he permitido sacar a mi niña interior a pasear y no pretendo volver a dejar que se vuelva a esconder.

La noticia es que no tienes que tener hijos para hacerlo, recuerda lo que te gustaba hacer de niño o niña y hazlo, consiéntete, juega, haz algo creativo sin expectativas en el resultado, verás lo bien que se siente.

SE PUEDE RECHAZAR EL PASADO

Estamos hechos de historias y nuestros aprendizajes nos moldean, pero también podemos desaprenderlos y aunque en el pasado podemos haber tenido situaciones que no deseamos repetir, puedes escribir una historia distinta para quienes dependen de ti.

MANTENERTE APRENDIENDO LE DA SABOR A LA VIDA

Aprender de cualquier cosa, hacer algo por primera vez, adquirir conocimientos es algo que me ha gustado desde siempre y saber que la edad no es un limite para hacerlo le da cierto sabor a la vida, te hace sentir que no envejeces hasta que dejas de hacer cosas, hasta que dejas de crear. Qué bueno que hayan demasiadas cosas por descubrir todos los días.

CUANDO SOMOS JÓVENES CREEMOS SABERLO TODO

Hablo por mi, a cierta edad daba algunas cosas por sentado, sentía que nunca me equivocaba, hasta que con los años al darle hacia atrás a varias situaciones, noté todas mis metidas de pata y la ingenuidad de algunos de mis argumentos y aunque los recibo como aprendizajes, ahora me río.

NO SIEMPRE TENDRÁS TU VIDA RESUELTA A ESTA EDAD

Empezar una nueva profesión, cambiar de trabajo, no tener pareja, por mencionar ejemplos, son cosas que pueden darse a cualquier edad y no porque tengas cuarenta significa que debas llegar a esta edad con todas las áreas de tu vida en perfecta armonía. Si pasa, pues bien, pero no es regla escrita en tinta indeleble. Se vale empezar algo nuevo, se vale salir de esa relación toxica y se vale cambiar de rumbo si así lo quieres.

Y sí, no nos estamos haciendo más jóvenes y no siempre hay tiempo que perder, pero yo creo que de trabajar en ser felices es de que se trata todo esto.

Bienvenida doy a mis cuarenta y uno, los recibo con el corazón agradecido y lleno, tengo a los que amo y me aman y son muchas más mis bendiciones que piedras en el camino. Seguimos, con Dios a mi lado.

Sheila ❤

The post QUÉ HE APRENDIDO AL LLEGAR A MIS 41 first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/que-he-aprendido-al-llegar-a-mis-41/feed/ 0 3592
Diario: Una mirada a mi 2022 https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/ https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/#comments Fri, 13 Jan 2023 18:43:23 +0000 https://www.sheilamatias.com/?p=5260 Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023. Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más! Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla. Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto. A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo. En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar. En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días. LOS LIBROS QUE LEÍ Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación: 1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent 2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman 3. Mi historia, Michelle Obama 4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel 5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason 6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid 7. Una educación, Tara Westover 8. Empantallados, María José Abad 9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort EL TEMA DE LAS METAS No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental. Con relación al resto de […]

The post Diario: Una mirada a mi 2022 first appeared on Sheila Matias.

]]>
Justo en este instante, estoy tratando de sacudir a la musa, para que me ayude a poner en orden las palabras que quiero expresar. Es que llevo meses sin publicar, tanto en el blog, como en mi cuenta de Instagram, no por una razón en particular, sino porque simplemente dejé de hacerlo, no sé, quizás de manera inconsciente, necesitaba un tiempo para replantearme algunas cosas, tanto a nivel personal, como con la creación de contenido, o no sé si es que solo me quité la presión de TENER que compartir y publicar para que el algoritmo no se olvide de mi. Como dije, no hay una razón específica y mucho menos fue una ausencia planificada, simplemente se dio. Pero ya estoy de vuelta y lo primero que haré es dejar aquí plasmado un poco de como fueron estos meses del 2022, mis aprendizajes y algunos pensamientos que rondan en mi cabeza, al dar inicio a este 2023.


Te cuento que el fin de año lo pasamos fuera de la ciudad, algo que no hacía desde mis años de soltera y debo decir que haberme alejado del bullicio y del ruido de la ciudad es algo que definitivamente volvería hacer. No estar dentro del caos del tránsito, supermercados, planificaciones y quehaceres que traen consigo los días festivos, es algo que recomiendo cien por ciento, siempre que se pueda, por supuesto. Mi año terminó respirando otro aire, compartiendo sanamente con la familia, conociendo gente nueva y hasta dando una bailadita ¡no podía pedir más!

Ahora bien, dando una mirada a mi 2022, me doy cuenta de que fue uno en el que la salud de todos en casa se tambaleó un poco, empezando por los niños, las visitas al médico fueron muchas y en el momento se sentía como que la diversión y los paseos, sobre todo de los fines de semana, habían sido sustituidos por las consultas, viajes a emergencia y laboratorios. En mi caso, me contagié de COVID por primera vez, lo que me hizo aislarme por unos días en mi habitación para evitar más viajes al médico con los niños. Aparte, Fiallo y yo también fuimos incubadoras de virus gripales que no recibíamos hace tiempo, pero gracias a Dios, todos logramos sobrellevar esas situaciones, ningunas graves, por suerte. En el trayecto me encontré el video de un Pediatra que respondía a la pregunta de por qué los niños se estaban enfermando tanto y el decía que se debe a que por la pandemia tuvimos que hacer uso de las mascarillas y que al dejar de usarlas, los niños estaban entrando en contacto con los virus con los que no entraron en contacto durante largos meses, eso para mi, tiene toda la lógica, no solo con relación a los niños, sino también con los adultos, sobre todo los que hicimos un uso prolongado de la mascarilla.

Con relación al tema alimentación y ejercicios, hay mucha tela por donde cortar, pues soy consciente de que tengo mucho que mejorar en este aspecto y aunque estoy tratando de implementar el no entrar dulces a la casa (no solo por mi, sino también por Lucia, que es una amante de los dulces), de tomar mucha más agua y de comer menos en la calle, el 2022 tampoco fue el año en el que me comprometí más con lo que como y mucho menos a mover el cuerpo regularmente. Espero en este año, aunque no sea con pasos gigantescos, hacer un cambio en este aspecto.

A pesar de los aprendizajes, que se presentan a modo de situaciones difíciles y retadoras, en este año aquí en casa nos unimos más como familia, tuvimos muchos espacios de esparcimiento y diversión y las últimas semanas fueron bien sociales, me encontré con amigos que tenía mucho sin ver, me reuní varias veces con amigos de siempre y empezamos a recibir más gente en casa. Todo esto resultó ser un bálsamo para mi alma y me hizo reconfirmar lo mucho que me gusta. Este año, no pienso dejar de hacerlo.

En este año al fin pude dedicarme de lleno a mi hogar, a su cuidado, a hacer reparaciones, decoraciones y a comprar cosas que necesitaba sustituir. Me va gustando mucho el resultado, pero aún quedan muchas cosas por terminar.

En diciembre y aprovechando que no estaba creando contenido, me dedique a documentar cada día de este mes, las cosas pequeñas, el día a día, los eventos importantes, todo, todo todo. Es un bonito recuerdo de estos días que guardo a modo de fotos y videos y que al volver a mirar, me sacan una sonrisa. Recomiendo que hagas lo mismo cualquiera de estos días.

LOS LIBROS QUE LEÍ

Confieso que a principio de año no leí mucho, sí tenía siempre un libro que leer, pero me costaba mucho darles seguimiento. Ya a medida que avanzaron los meses, me comprometí mucho con la lectura y me sorprendí a mi misma leyendo libros de muchas páginas, en poco tiempo. En total fueron 9 libros los que leí y te digo cuáles fueron a continuación:

1. La magia de ser nosotros, Elisabet Benavent

2. Los 5 lenguajes del amor de los niños, Gary Chapman

3. Mi historia, Michelle Obama

4. El cerebro del niño, Daniel J. Siegel

5. El hombre más rico de Babilonia, George Samuel Clason

6. Los siete maridos de Evelyn Hugo, Taylor Jenkins Reid

7. Una educación, Tara Westover

8. Empantallados, María José Abad

9. Mujeres que compran flores, Vanessa Montfort

EL TEMA DE LAS METAS

No me voy a engañar, cada año me planteo metas y no siempre las cumplo, pero vamos, soy un ser humano en medio de una sociedad y encontrándome en un momento donde me siento bien mentalmente (no siempre ha sido así), lógicamente que quiero lograr cosas. Así que solo me planteé dos metas principales, en las que enfocarme y aunque prefiero omitir los detalles, te cuento que están ligadas al renglón de las finanzas y al bienestar mental.

Con relación al resto de cosas que quiero hacer, les quité la etiqueta de METAS y las enlisté como BUCKET LIST o LISTA DE DESEOS, son cosas que quiero lograr y hacer dentro de estos doce meses, pero que no conllevan un largo proceso.

Aunque en esta lista tengo al menos diez cosas, te cuento que algo que quiero lograr es estar menos en el teléfono y en las redes sociales (lo sé, mal de nuestros tiempos y a muchos nos pasa) Tengo el plan más o menos pensado, pero aún tengo que definirlo mejor !Deséame suerte!

Otra de las cosas contenidas en esta lista está el salir más al aire libre. Al ser mi casa mi centro de operaciones y trabajo, pues no tengo trabajo fijo, para una gente hogareña como yo, salir a veces puede costarle, así que me propuse tomar un poco más de sol y tomar más aire, tanto para cambiar de ambiente, como para seguir afianzando mi salud mental.

Sigo con más planes para el tiempo de lectura, pero esto te lo contaré en otro post.

Otra de las cosas, es mejorar la calidad de mi sueño, pues me he dado cuenta de la importancia de dormir bien, lo que hace la falta de sueño en mi, la cantidad de horas que necesito para sentirme bien, pero soy consciente de que debo ser más constante en mejorar este aspecto, pues lamentablemente, no todos los días puedo dormir como un bebé y lograr un sueño reparador.

Y por último, como ya te contaba antes, está el socializar más y recibir más gente en casa.

Como vaya yendo todo, te lo iré contando a medida en mi Instagram. Obviamente, hay cosas que me las quedo, pero siempre y cuando, lo que pueda compartir ayude a alguien, pues lo haré.

MI MAYOR APRENDIZAJE

Ya la vida me había estado dando una orejita sobre esto, pero si hay algo que resultó en un gran aprendizaje este año, es que la vida hay que celebrarla, que cualquier excusa u ocasión es válida para festejar, para juntarse, para reír, que los momentos malos y las situaciones difíciles llegarán, por más que tratemos de evitarlas y que los momentos buenos hay que provocarlos, que el cumulo de buenas memorias sean más.


Deseo para ti un 2023 en el que no te falte la salud, que te rías todos los días, que encuentres paz y veas grandes cosas y grandes maravillas, aún en las cosas más pequeñas,

¡Feliz nuevo año y bienvenido de vuelta a mi blog!

Sheila ❤

The post Diario: Una mirada a mi 2022 first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/diario-una-mirada-a-mi-2022/feed/ 4 5260
Nosotros, los de los 90 https://www.sheilamatias.com/nosotros-los-de-los-90_2/ https://www.sheilamatias.com/nosotros-los-de-los-90_2/#comments Mon, 02 Jul 2018 23:24:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2018/07/02/nosotros-los-de-los-90_2/ No importa la edad, creo que a todos sin excepción, nos llega la nostalgia, la añoranza por los tiempos en los que fuimos niños o adolescentes quizás, en fin, los tiempos en los que todo era más fácil y no lo sabíamos. Yo estoy en etapa de añoranzas, y me voy a delatar al decir: ¡Qué falta me hacen los 90!, porque si bien es cierto que antes algunas cosas eran más complicadas, me ha costado acostumbrarme a la sobre información, la sobre exposición, la inmediatez y rapidez de ahora, lo que me hace extrañar la sencillez y simpleza con la que se vivía en esos tiempos. Si como yo, parte de tu niñez o tu adolescencia transcurrieron en esta época, sabrás de lo que hablo: Los de los 90 no conocíamos el »selfie», habría sido un sacrilegio gastar un rollo que se destinaba a una sola actividad, muchas veces a varias, en este tipo de fotos. Debíamos aprovechar y por eso en la mayoría de los recuerdos que guardamos de la época, sale mucha gente. Juntarnos a ver las fotos reveladas o el vídeo de los últimos 15 era todo un evento y también la excusa perfecta para socializar, cosa que se nos daba de lo más natural. Ser »cool» se definía por si usabas la mochila con dos tiros o uno solo. Para aprendernos las letras de las canciones teníamos que grabarlas en un casete y darle para adelante y para atrás para copiarlas en un cuaderno o en su defecto, recortarlas de la revista Listín 2000. Para hacer un trabajo del colegio nos íbamos en grupo a la Biblioteca Nacional o la Biblioteca República Dominicana y ya allí, buscar la información que necesitábamos y sacarle copia o escribirla en el cuaderno, porque »a las enciclopedias no se les saca copia». En un nivel más avanzado, consultábamos ENCARTA.  La tragedia más grande era que al casete con tu música favorita se le saliera la cinta o que el toca casete la enredara, lo cual, si no se rompía, arreglábamos dándole vueltas a los orificios con un lápiz. Solo los de los 90 sabemos lo que es esperar tu canción favorita en la radio para grabarla y que el locutor saliera hablando antes de que se acabara, lo que muchas veces nos llevaba a llamar a la emisora, pedir la canción y a la vez pedirle que por favor no hablara, porque la ibas a grabar. Las películas que alquilábamos en el vídeo club, teníamos que rebobinarlas al principio antes de devolverlas. Dar latas (hacer bromas) por teléfono era un deporte nacional, hasta que vino CODETEL a arruinarlo introduciendo el »Caller ID». Tener un »walkman» era »cool», luego tener un »discman» era »cool» y el que tenía un »walkman» estaba quedado o era tu abuela. Jugar videojuegos no era algo que hacíamos solos, esto era una actividad vespertina en la que fácilmente se conglomeraban todos los niños del sector y en el que cada uno debía esperar su turno para jugar. Hablábamos mucho por teléfono, todavía recuerdo una agenda roja que heredé de mi hermana en la que tenía todos los números de teléfono de mis amiguitas y uno de mis pasatiempos era pasarme una tarde llamándolas a todas. Cuando alguien se iba de viaje, aprovechábamos para enviar cartas a nuestros familiares, en las que les contábamos las últimas novedades y para saludar. En los 90 había de todo en cuanto a estilo y preferencias y cada quién se identificaba por uno: metálico, »joe», jevito, »selfin» (»surfer») y parigüayo, de eso siempre ha habido. Solo los de los 90 sabemos sobre los viajes a MEHONCA a comprar brilla labios de frutas y pucas. ¿Quién no fue a una fiesta de promoción en Omni? Nuestro mayor reto era pasar todos los niveles de TETRIS. ¿A que también te agarró la nostalgia?  

The post Nosotros, los de los 90 first appeared on Sheila Matias.

]]>

No importa la edad, creo que a todos sin excepción, nos llega la nostalgia, la añoranza por los tiempos en los que fuimos niños o adolescentes quizás, en fin, los tiempos en los que todo era más fácil y no lo sabíamos.

Yo estoy en etapa de añoranzas, y me voy a delatar al decir: ¡Qué falta me hacen los 90!, porque si bien es cierto que antes algunas cosas eran más complicadas, me ha costado acostumbrarme a la sobre información, la sobre exposición, la inmediatez y rapidez de ahora, lo que me hace extrañar la sencillez y simpleza con la que se vivía en esos tiempos. Si como yo, parte de tu niñez o tu adolescencia transcurrieron en esta época, sabrás de lo que hablo:

  • Los de los 90 no conocíamos el »selfie», habría sido un sacrilegio gastar un rollo que se destinaba a una sola actividad, muchas veces a varias, en este tipo de fotos. Debíamos aprovechar y por eso en la mayoría de los recuerdos que guardamos de la época, sale mucha gente.
  • Juntarnos a ver las fotos reveladas o el vídeo de los últimos 15 era todo un evento y también la excusa perfecta para socializar, cosa que se nos daba de lo más natural.
  • Ser »cool» se definía por si usabas la mochila con dos tiros o uno solo.
  • Para aprendernos las letras de las canciones teníamos que grabarlas en un casete y darle para adelante y para atrás para copiarlas en un cuaderno o en su defecto, recortarlas de la revista Listín 2000.
  • Para hacer un trabajo del colegio nos íbamos en grupo a la Biblioteca Nacional o la Biblioteca República Dominicana y ya allí, buscar la información que necesitábamos y sacarle copia o escribirla en el cuaderno, porque »a las enciclopedias no se les saca copia». En un nivel más avanzado, consultábamos ENCARTA. 
  • La tragedia más grande era que al casete con tu música favorita se le saliera la cinta o que el toca casete la enredara, lo cual, si no se rompía, arreglábamos dándole vueltas a los orificios con un lápiz.
  • Solo los de los 90 sabemos lo que es esperar tu canción favorita en la radio para grabarla y que el locutor saliera hablando antes de que se acabara, lo que muchas veces nos llevaba a llamar a la emisora, pedir la canción y a la vez pedirle que por favor no hablara, porque la ibas a grabar.
  • Las películas que alquilábamos en el vídeo club, teníamos que rebobinarlas al principio antes de devolverlas.
  • Dar latas (hacer bromas) por teléfono era un deporte nacional, hasta que vino CODETEL a arruinarlo introduciendo el »Caller ID».
  • Tener un »walkman» era »cool», luego tener un »discman» era »cool» y el que tenía un »walkman» estaba quedado o era tu abuela.
  • Jugar videojuegos no era algo que hacíamos solos, esto era una actividad vespertina en la que fácilmente se conglomeraban todos los niños del sector y en el que cada uno debía esperar su turno para jugar.
  • Hablábamos mucho por teléfono, todavía recuerdo una agenda roja que heredé de mi hermana en la que tenía todos los números de teléfono de mis amiguitas y uno de mis pasatiempos era pasarme una tarde llamándolas a todas.
  • Cuando alguien se iba de viaje, aprovechábamos para enviar cartas a nuestros familiares, en las que les contábamos las últimas novedades y para saludar.
  • En los 90 había de todo en cuanto a estilo y preferencias y cada quién se identificaba por uno: metálico, »joe», jevito, »selfin» (»surfer») y parigüayo, de eso siempre ha habido.
  • Solo los de los 90 sabemos sobre los viajes a MEHONCA a comprar brilla labios de frutas y pucas.
  • ¿Quién no fue a una fiesta de promoción en Omni?
  • Nuestro mayor reto era pasar todos los niveles de TETRIS.
¿A que también te agarró la nostalgia?

 

The post Nosotros, los de los 90 first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/nosotros-los-de-los-90_2/feed/ 1 363
Lecciones que aprendí del matrimonio https://www.sheilamatias.com/lecciones-que-aprendi-del-matrimonio/ https://www.sheilamatias.com/lecciones-que-aprendi-del-matrimonio/#respond Fri, 26 Jan 2018 19:33:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2018/01/26/lecciones-que-aprendi-del-matrimonio/ Yo experta en relaciones de pareja no soy, ni psicóloga, ni nada que se le parezca. Sí tengo varios años en una relación estable, pero no porque él sea un príncipe azul y yo la princesa encantada, para nada, si hay épocas en las que nos parecemos más a Jack Veneno y Relámpago Hernández, no por violentos, que eso no cabe dentro de una relación sana, sino porque no todo son rosas y chispitas de colores y porque mantenernos juntos, como en cualquier relación de mucho tiempo, ha sido a base de lucha, esfuerzo, sacrificios y errores de los que aprender. Aclarado el punto de que no soy Aná Simó, te dejo los aprendizajes que me ha dejado compartir el mismo techo con mi consorte desde hace 11 años: • Las relaciones de pareja no son perfectas: no importa si entre esos amigos solo veas sonrisas y destellos y si su Facebook e Instagram son tan dulces que empalagan. Sí, hay relaciones en las que sus miembros se llevan mejor que en otras, definitivamente, pero perfectas no son y las diferencias y discusiones son necesarias para el fortalecimiento de la relación. No es cierto el cuento de que una relación sana y estable está exenta de conflictos. • No publicar todo: subir las fotos de tu cónyuge en redes no es nada malo, por algo son plataformas sociales, pero hay cosas que es mejor quedárselas, los momentos íntimos como una cena, una salida y los detalles de un encuentro romántico no son incumbencia de nadie, además, un celular de por medio puede entorpecer la velada. No hay que demostrarle nada a nadie, aparte de que deben existir momentos solo de los dos, no de los dos y sus dos mil amigos. • Los trapitos sucios se lavan en casa: todos necesitamos hablar, aunque los hombres se hagan los fuertes con eso y, a veces, cuando surge el deseo de ser escuchado cae muy bien echar esa conversación con esa amiga o ese amigo que te comprende, pero así como hay cosas buenas que es mejor guardar, hay discusiones y conflictos que son solo de la pareja (ojo, aquí no entran el maltrato ni la violencia). ¿Y qué decir de las indirectas en redes sociales? Nunca, never, jamais darle a los demás de qué hablar, hacerlo solo servirá para su entretenimiento. • Respirar y contar hasta 10 será obligatorio de vez en cuando: se aman, pero habrán días en los que querrás arrancarte todos los cabellos de la cabeza o desearás que existiera un control que pusiera en mute a las personas ¡Dos para mí, por favor! • Hay que pedir lo que se quiere: el otro no es adivino, ni lee pensamientos, si quiero algo debo pedirlo y no asumir que sabe exactamente lo que quiero. Si necesito ayuda, la pido, si necesito que sepa cómo me siento, lo digo. • Salir juntos: ese tiempo a solas y fuera del techo compartido, reconecta. Agendar una cita cada cierto tiempo, debería ser tarea obligatoria. Y aunque después de tener hijos esto puede ser algo complicado, hay que hacer el esfuerzo por buscar ese espacio para ambos. Un ambiente diferente, disminuye las tensiones. • Actividades por separado: así como es necesario salir juntos, es igual de necesario tener hobbies y momentos de recreación por separado, solos o con amigos, para no sentirse atados el uno al otro y que esto no traiga como consecuencia el rechazo hacia la relación, tener libertad respetando siempre el compromiso. Ambos deben comprender que es necesario este tiempo a solas, sin amenazas de uno hacia el otro, sin berrinches y sin imposiciones. • La felicidad es una responsabilidad propia: es necesario que te complementes con la persona con la que pretendes dormir el resto de tu vida, pero creer que serás feliz automáticamente por ello, o que lo qué necesitas es casarte para sentirte completo, es hacerte ilusiones, nadie puede darte la felicidad, por más que quiera, ponerla en manos de otro, es darle una carga muy pesada. • Habrán crisis: momentos difíciles, de muchas peleas y conflictos en los que colgar la toalla será el principal deseo, momentos en los que hay que poner en una balanza las cosas buenas y aquellas no tan buenas y momentos en los que sentiré que no te quiero (eso si lo dijo Ana Simó) y es totalmente normal.

The post Lecciones que aprendí del matrimonio first appeared on Sheila Matias.

]]>
Yo experta en relaciones de pareja no soy, ni psicóloga, ni nada que se le parezca. Sí tengo varios años en una relación estable, pero no porque él sea un príncipe azul y yo la princesa encantada, para nada, si hay épocas en las que nos parecemos más a Jack Veneno y Relámpago Hernández, no por violentos, que eso no cabe dentro de una relación sana, sino porque no todo son rosas y chispitas de colores y porque mantenernos juntos, como en cualquier relación de mucho tiempo, ha sido a base de lucha, esfuerzo, sacrificios y errores de los que aprender. Aclarado el punto de que no soy Aná Simó, te dejo los aprendizajes que me ha dejado compartir el mismo techo con mi consorte desde hace 11 años:

• Las relaciones de pareja no son perfectas: no importa si entre esos amigos solo veas sonrisas y destellos y si su Facebook e Instagram son tan dulces que empalagan. Sí, hay relaciones en las que sus miembros se llevan mejor que en otras, definitivamente, pero perfectas no son y las diferencias y discusiones son necesarias para el fortalecimiento de la relación. No es cierto el cuento de que una relación sana y estable está exenta de conflictos.

• No publicar todo: subir las fotos de tu cónyuge en redes no es nada malo, por algo son plataformas sociales, pero hay cosas que es mejor quedárselas, los momentos íntimos como una cena, una salida y los detalles de un encuentro romántico no son incumbencia de nadie, además, un celular de por medio puede entorpecer la velada. No hay que demostrarle nada a nadie, aparte de que deben existir momentos solo de los dos, no de los dos y sus dos mil amigos.

• Los trapitos sucios se lavan en casa: todos necesitamos hablar, aunque los hombres se hagan los fuertes con eso y, a veces, cuando surge el deseo de ser escuchado cae muy bien echar esa conversación con esa amiga o ese amigo que te comprende, pero así como hay cosas buenas que es mejor guardar, hay discusiones y conflictos que son solo de la pareja (ojo, aquí no entran el maltrato ni la violencia).

¿Y qué decir de las indirectas en redes sociales? Nunca, never, jamais darle a los demás de qué hablar, hacerlo solo servirá para su entretenimiento.

• Respirar y contar hasta 10 será obligatorio de vez en cuando: se aman, pero habrán días en los que querrás arrancarte todos los cabellos de la cabeza o desearás que existiera un control que pusiera en mute a las personas ¡Dos para mí, por favor!

• Hay que pedir lo que se quiere: el otro no es adivino, ni lee pensamientos, si quiero algo debo pedirlo y no asumir que sabe exactamente lo que quiero. Si necesito ayuda, la pido, si necesito que sepa cómo me siento, lo digo.

• Salir juntos: ese tiempo a solas y fuera del techo compartido, reconecta. Agendar una cita cada cierto tiempo, debería ser tarea obligatoria. Y aunque después de tener hijos esto puede ser algo complicado, hay que hacer el esfuerzo por buscar ese espacio para ambos. Un ambiente diferente, disminuye las tensiones.

• Actividades por separado: así como es necesario salir juntos, es igual de necesario tener hobbies y momentos de recreación por separado, solos o con amigos, para no sentirse atados el uno al otro y que esto no traiga como consecuencia el rechazo hacia la relación, tener libertad respetando siempre el compromiso. Ambos deben comprender que es necesario este tiempo a solas, sin amenazas de uno hacia el otro, sin berrinches y sin imposiciones.

• La felicidad es una responsabilidad propia: es necesario que te complementes con la persona con la que pretendes dormir el resto de tu vida, pero creer que serás feliz automáticamente por ello, o que lo qué necesitas es casarte para sentirte completo, es hacerte ilusiones, nadie puede darte la felicidad, por más que quiera, ponerla en manos de otro, es darle una carga muy pesada.

• Habrán crisis: momentos difíciles, de muchas peleas y conflictos en los que colgar la toalla será el principal deseo, momentos en los que hay que poner en una balanza las cosas buenas y aquellas no tan buenas y momentos en los que sentiré que no te quiero (eso si lo dijo Ana Simó) y es totalmente normal.

The post Lecciones que aprendí del matrimonio first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/lecciones-que-aprendi-del-matrimonio/feed/ 0 367
Las culpas de mi maternidad https://www.sheilamatias.com/las-culpas-de-mi-maternidad/ https://www.sheilamatias.com/las-culpas-de-mi-maternidad/#respond Mon, 23 Jan 2017 18:19:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2017/01/23/las-culpas-de-mi-maternidad/ Dicen que el primer hijo sufre mucho, por nuestra inexperiencia, que es quién paga las consecuencias de nuestros errores como primerizas, que son así como un experimento, aunque no me gusta el término. En mi caso, puedo dar fe de que así es, mi hijo nació en una época en la que lo «correcto», lo que promovían los expertos era el desapego y yo me lo creía, nació en un país en el que las cesáreas son cosa de rutina y en el que lograr la lactancia exclusiva es como participar en una carrera olímpica con obstáculos, es por eso que mi maternidad está plagada de culpas, vacíos existenciales que me quedaron por no haberme empoderado en su momento y por no haber sido más firme en mis decisiones. Aquí un poco de mi experiencia personal:   Cesárea programada sin motivo alguno: Mis 40 semanas se cumplían en año nuevo y mi doctor de aquel entonces me informó poco tiempo antes, que se iría de vacaciones para la fecha. La noticia no me cayó bien, principalmente porque no era capaz de ponerme en manos de un doctor sustituto que no conocía, luego de ser tratada todo el embarazo por una persona en la que confiaba. Él propuso poner fecha para la cesárea para antes de su viaje, yo no accedí inmediatamente, pero luego, el miedo por dejar al azar un proceso tan delicado, me hizo ceder ante una cesárea programada y aunque nació en un tiempo prudente, mi hijo no nació exactamente cuando quería nacer.   No lacté: Las cosas no siempre salen como uno las planifica, la pediatra que recibiría a mi hijo, tuvo un importante problema de salud para la fecha de mi parto, lo que hizo que tuviera que dar a luz con el pediatra de turno, quizás muy bueno, no sé, pero distante. El señor fue a mi habitación al otro día de la cesárea, me dejó unas indicaciones por escrito y la recomendación de hacerle la circuncisión, eso fue todo, en ningún momento se interesó en ayudarme a lactar, ninguna enfermera se interesó tampoco, así que empecé el proceso sola, pero lo hacía mal, lo que obviamente hacía que mi hijo estallara en llanto, llevando a mi esposo y a mí a la desesperación, haciendo que sucumbiéramos ante la fórmula. La fórmula le hizo daño a mi hijo y pasamos por un proceso de cambio de leche en varias ocasiones y ¿Qué decir de lo costoso que nos resultó? Nuevamente cedí ante el mundo y su idea errónea de que las mujeres no somos capaces de proveer lo necesario para nuestros hijos.   La alimentación complementaria en principio no fue la mejor: Tenía un trabajo muy exigente y me valía de compotas prefabricadas y de papillas para su alimentación. No me tomaba el tiempo de preparar sus alimentos de forma natural y en dedicarme cien por ciento en que recibiera una gran variedad de alimentos y en que probara diferentes texturas, lo que me dejó un niño muy selectivo para comer y aún lo sufro.   Lo dejaba llorar: Dejar llorar al bebé para que se durmiera, era el método por excelencia hace 7 años, no dormir en la misma cama y no atender sus rabietas, era lo que «debía» hacerse (me salto lo de dormir en la misma cama, porque si lo hicimos y es lo más rico del mundo), aunque si intenté lo de dejarlo llorar varias veces, lo que detonaba una bomba de estrés que llegaba a todos en la casa. Ahí el instinto me hablaba, lo que se sentía bien para todos era el apego, pero a veces me dejaba llevar de lo que recomendaban «niñeras expertas» y doctores calificados y renombrados. Apegándome a como me habría gustado que fueran las cosas, he llegado a sentirme fatal, a sentirme mala madre, pero yo sé que no lo soy. Lo que en mi caso particular, siento que fueron errores, son en realidad consecuencias de no haber estado informada, de ser más insegura de lo que soy ahora y de haber estado cansada por un trabajo que se llevaba todas mis energías. No puedo echar el tiempo atrás, pero si pudiera, definitivamente tomaría otras decisiones, por el bien de mi hijo. Ahora me encuentro esperando mi segundo bebé y quiero hacer las cosas de manera diferente, aunque siento que le debo mucho a mi primogénito. Este segundo embarazo me encuentra segura de lo que quiero hacer y de cómo quiero que sean las cosas, me he valido de la información que ofrecen muchos grupos y cuentas interesantes en redes sociales. Aunque no del todo, conozco sobre crianza con apego, como debe ser la alimentación complementaria y sobre lactancia exclusiva, de hecho, la semana pasada tuve mi reunión mensual con la Liga de la Leche. Sé que las cosas podrían ocurrir diferente a lo que tengo planeado, pero haré mi mejor esfuerzo por brindar calidad y lo mejor a esta criatura que espero.

The post Las culpas de mi maternidad first appeared on Sheila Matias.

]]>
Dicen que el primer hijo sufre mucho, por nuestra inexperiencia, que es quién paga las consecuencias de nuestros errores como primerizas, que son así como un experimento, aunque no me gusta el término. En mi caso, puedo dar fe de que así es, mi hijo nació en una época en la que lo «correcto», lo que promovían los expertos era el desapego y yo me lo creía, nació en un país en el que las cesáreas son cosa de rutina y en el que lograr la lactancia exclusiva es como participar en una carrera olímpica con obstáculos, es por eso que mi maternidad está plagada de culpas, vacíos existenciales que me quedaron por no haberme empoderado en su momento y por no haber sido más firme en mis decisiones. Aquí un poco de mi experiencia personal:

 

    1. Cesárea programada sin motivo alguno: Mis 40 semanas se cumplían en año nuevo y mi doctor de aquel entonces me informó poco tiempo antes, que se iría de vacaciones para la fecha. La noticia no me cayó bien, principalmente porque no era capaz de ponerme en manos de un doctor sustituto que no conocía, luego de ser tratada todo el embarazo por una persona en la que confiaba. Él propuso poner fecha para la cesárea para antes de su viaje, yo no accedí inmediatamente, pero luego, el miedo por dejar al azar un proceso tan delicado, me hizo ceder ante una cesárea programada y aunque nació en un tiempo prudente, mi hijo no nació exactamente cuando quería nacer.

 

    1. No lacté: Las cosas no siempre salen como uno las planifica, la pediatra que recibiría a mi hijo, tuvo un importante problema de salud para la fecha de mi parto, lo que hizo que tuviera que dar a luz con el pediatra de turno, quizás muy bueno, no sé, pero distante. El señor fue a mi habitación al otro día de la cesárea, me dejó unas indicaciones por escrito y la recomendación de hacerle la circuncisión, eso fue todo, en ningún momento se interesó en ayudarme a lactar, ninguna enfermera se interesó tampoco, así que empecé el proceso sola, pero lo hacía mal, lo que obviamente hacía que mi hijo estallara en llanto, llevando a mi esposo y a mí a la desesperación, haciendo que sucumbiéramos ante la fórmula. La fórmula le hizo daño a mi hijo y pasamos por un proceso de cambio de leche en varias ocasiones y ¿Qué decir de lo costoso que nos resultó? Nuevamente cedí ante el mundo y su idea errónea de que las mujeres no somos capaces de proveer lo necesario para nuestros hijos.

 

    1. La alimentación complementaria en principio no fue la mejor: Tenía un trabajo muy exigente y me valía de compotas prefabricadas y de papillas para su alimentación. No me tomaba el tiempo de preparar sus alimentos de forma natural y en dedicarme cien por ciento en que recibiera una gran variedad de alimentos y en que probara diferentes texturas, lo que me dejó un niño muy selectivo para comer y aún lo sufro.

 

  1. Lo dejaba llorar: Dejar llorar al bebé para que se durmiera, era el método por excelencia hace 7 años, no dormir en la misma cama y no atender sus rabietas, era lo que «debía» hacerse (me salto lo de dormir en la misma cama, porque si lo hicimos y es lo más rico del mundo), aunque si intenté lo de dejarlo llorar varias veces, lo que detonaba una bomba de estrés que llegaba a todos en la casa. Ahí el instinto me hablaba, lo que se sentía bien para todos era el apego, pero a veces me dejaba llevar de lo que recomendaban «niñeras expertas» y doctores calificados y renombrados.

Apegándome a como me habría gustado que fueran las cosas, he llegado a sentirme fatal, a sentirme mala madre, pero yo sé que no lo soy. Lo que en mi caso particular, siento que fueron errores, son en realidad consecuencias de no haber estado informada, de ser más insegura de lo que soy ahora y de haber estado cansada por un trabajo que se llevaba todas mis energías.

No puedo echar el tiempo atrás, pero si pudiera, definitivamente tomaría otras decisiones, por el bien de mi hijo. Ahora me encuentro esperando mi segundo bebé y quiero hacer las cosas de manera diferente, aunque siento que le debo mucho a mi primogénito.

Este segundo embarazo me encuentra segura de lo que quiero hacer y de cómo quiero que sean las cosas, me he valido de la información que ofrecen muchos grupos y cuentas interesantes en redes sociales. Aunque no del todo, conozco sobre crianza con apego, como debe ser la alimentación complementaria y sobre lactancia exclusiva, de hecho, la semana pasada tuve mi reunión mensual con la Liga de la Leche.

Sé que las cosas podrían ocurrir diferente a lo que tengo planeado, pero haré mi mejor esfuerzo por brindar calidad y lo mejor a esta criatura que espero.

The post Las culpas de mi maternidad first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/las-culpas-de-mi-maternidad/feed/ 0 369
Cómo dejar de ser un odioso 2.0 https://www.sheilamatias.com/como-dejar-de-ser-un-odioso-2-0/ https://www.sheilamatias.com/como-dejar-de-ser-un-odioso-2-0/#respond Sun, 24 Jul 2016 04:00:59 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/?p=645 Hace unas semanas atrás escribí sobre esos seres del nuevo milenio, odiados por odiar y con los que nadie quisiera tener que lidiar, pero que lamentablemente existen, los HATERS. Pero mi intención no es la de volver a describir estas personas cuyo trabajo es escudriñarse en las redes sociales de los demás para sacarlos de sus casillas, de eso ya escribí en este post, lo que sí quiero es ofrecerte unos pequeños consejos que te evitarán convertirte en uno de ellos, o si ya eres uno, te ayudarán a encaminarte a la rehabilitación. Te presento mis REGLAS DE CONVIVENCIA PARA EL MUNDO 2.0, las que aplico a diario y con las que me evito disputas: No comentar sobre todo: No es necesario comentarlo todo, créeme, en especial si no estás de acuerdo con algo. A veces cuesta y más con las barbaridades que pueden verse publicadas por ahí, pero no todo lo que se piensa se dice, así que respira, haz otra cosa y olvida el asunto. Esto resulta muy útil para la vida offline también. Sin ofensas: Si después de respirar, entiendes que debes comentar, por un asunto de justicia tal vez, procura usar tus palabras para edificar y no para hundir. Todos sin excepción merecen respeto. Dejar de seguir: Como otros derechos, también tienes el de decidir a quién seguir y a quién no, así que ya sea porque te dejó de gustar la cuenta de una persona, o no te agradan sus publicaciones o simplemente su filosofía no va contigo, con un solo clic te evitas martirios, así sin más, sin avisos anticipados, sin drama, ni complicaciones. Y por último, pero no menos importante: Busca una vida: Nada pone más en evidencia el exceso de tiempo libre como el dedicarse a dejar comentarios odiosos en los espacios virtuales de otros, así que procura ocupar tu tiempo en cosas productivas y positivas, lee un libro, ve una película, inicia algún proyecto y disminuye el tiempo que pasas en internet. Estas son 4 simples y muy personales reglas, que bien ayudan a mantener la fiesta en paz en el mundo online.

The post Cómo dejar de ser un odioso 2.0 first appeared on Sheila Matias.

]]>
Hace unas semanas atrás escribí sobre esos seres del nuevo milenio, odiados por odiar y con los que nadie quisiera tener que lidiar, pero que lamentablemente existen, los HATERS.

Pero mi intención no es la de volver a describir estas personas cuyo trabajo es escudriñarse en las redes sociales de los demás para sacarlos de sus casillas, de eso ya escribí en este post, lo que sí quiero es ofrecerte unos pequeños consejos que te evitarán convertirte en uno de ellos, o si ya eres uno, te ayudarán a encaminarte a la rehabilitación. Te presento mis REGLAS DE CONVIVENCIA PARA EL MUNDO 2.0, las que aplico a diario y con las que me evito disputas:

No comentar sobre todo:
No es necesario comentarlo todo, créeme, en especial si no estás de acuerdo con algo. A veces cuesta y más con las barbaridades que pueden verse publicadas por ahí, pero no todo lo que se piensa se dice, así que respira, haz otra cosa y olvida el asunto. Esto resulta muy útil para la vida offline también.

Sin ofensas:
Si después de respirar, entiendes que debes comentar, por un asunto de justicia tal vez, procura usar tus palabras para edificar y no para hundir. Todos sin excepción merecen respeto.

Dejar de seguir:
Como otros derechos, también tienes el de decidir a quién seguir y a quién no, así que ya sea porque te dejó de gustar la cuenta de una persona, o no te agradan sus publicaciones o simplemente su filosofía no va contigo, con un solo clic te evitas martirios, así sin más, sin avisos anticipados, sin drama, ni complicaciones. Y por último, pero no menos importante:

Busca una vida:
Nada pone más en evidencia el exceso de tiempo libre como el dedicarse a dejar comentarios odiosos en los espacios virtuales de otros, así que procura ocupar tu tiempo en cosas productivas y positivas, lee un libro, ve una película, inicia algún proyecto y disminuye el tiempo que pasas en internet.

Estas son 4 simples y muy personales reglas, que bien ayudan a mantener la fiesta en paz en el mundo online.

The post Cómo dejar de ser un odioso 2.0 first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/como-dejar-de-ser-un-odioso-2-0/feed/ 0 645
Haters https://www.sheilamatias.com/haters/ https://www.sheilamatias.com/haters/#respond Sun, 05 Jun 2016 12:00:00 +0000 http://www.afaltadepsicologo.com/index.php/2016/06/05/haters/ Qué bueno que existe la libertad de expresión, que bueno que decir lo que pienso y siento, siempre y cuando esté dentro del marco de la verdad, sea un derecho humano ¡Qué bueno, me alegro! Me alegro de que hoy pueda dar mi opinión libremente sobre cualquier tema. Pero he notado que este derecho está sumamente desvirtuado por muchos y esto es casi palpable en las redes sociales, pues bajo el alegato de «esa es mi opinión», muchos «comentaristas» disparan ofensas, críticas e insultos sin ton ni son. Sé que esto no es nuevo, al menos en este país la gente da consejos que no le piden (hasta yo lo he hecho), pero casi siempre bajo buena fe. El problema es que ha habido una proliferación de «opinólogos» malintencionados en línea, que emiten un palabrerío que quizás no se atreverían a decir cara a cara. ¿Lo peor? Son «expertos» en todo, saben de psicología y todas sus ramas, imagen personal, política, cocina, moda, fitness, deporte, religión y hasta medicina. Sus opiniones pocas veces vienen acompañadas de buena intención, pero si de improperios. Sus consejos no solicitados, obviamente, son dados con muy poco tacto y todo basado en su experiencia personal, gustos y preferencias. Con estas actitudes, el irrespeto y la poca educación se ponen en evidencia, pero además, la poca paciencia, la envidia y la intolerancia a que otro piense distinto, lo que me hace preguntarme si es que vamos de mal en peor, o es que simplemente tenemos más acceso a algo que siempre ha existido. Me pregunto también ¿En que momento los demás asumieron el derecho de opinar con descortesía en nuestros espacios? Desde que empezamos a exponernos en las redes sociales, estas han tenido una casilla para comentarios, pero esto no quiere decir que debamos hacer uso de ella sin anteponer la ética, la moral y sobre todo el respeto.

The post Haters first appeared on Sheila Matias.

]]>

Qué bueno que existe la libertad de expresión, que bueno que decir lo que pienso y siento, siempre y cuando esté dentro del marco de la verdad, sea un derecho humano ¡Qué bueno, me alegro!

Me alegro de que hoy pueda dar mi opinión libremente sobre cualquier tema. Pero he notado que este derecho está sumamente desvirtuado por muchos y esto es casi palpable en las redes sociales, pues bajo el alegato de «esa es mi opinión», muchos «comentaristas» disparan ofensas, críticas e insultos sin ton ni son. Sé que esto no es nuevo, al menos en este país la gente da consejos que no le piden (hasta yo lo he hecho), pero casi siempre bajo buena fe. El problema es que ha habido una proliferación de «opinólogos» malintencionados en línea, que emiten un palabrerío que quizás no se atreverían a decir cara a cara. ¿Lo peor? Son «expertos» en todo, saben de psicología y todas sus ramas, imagen personal, política, cocina, moda, fitness, deporte, religión y hasta medicina. Sus opiniones pocas veces vienen acompañadas de buena intención, pero si de improperios. Sus consejos no solicitados, obviamente, son dados con muy poco tacto y todo basado en su experiencia personal, gustos y preferencias.

Con estas actitudes, el irrespeto y la poca educación se ponen en evidencia, pero además, la poca paciencia, la envidia y la intolerancia a que otro piense distinto, lo que me hace preguntarme si es que vamos de mal en peor, o es que simplemente tenemos más acceso a algo que siempre ha existido. Me pregunto también ¿En que momento los demás asumieron el derecho de opinar con descortesía en nuestros espacios?

Desde que empezamos a exponernos en las redes sociales, estas han tenido una casilla para comentarios, pero esto no quiere decir que debamos hacer uso de ella sin anteponer la ética, la moral y sobre todo el respeto.

The post Haters first appeared on Sheila Matias.

]]>
https://www.sheilamatias.com/haters/feed/ 0 374